domingo, 6 de octubre de 2013

Crónicas en tierra de Incas y Virreyes - Parte I



CRÓNICAS EN TIERRA DE INCAS Y VIRREYES
Parte I
 


El Escudo de la Fraternidad Misionera de la Divina Providencia, fundada el 05 de Mayo del año1999 por el Hermano Ángel Ernesto Morán Vidal - La misma posee una orientación ecuménica y en la misma, son invitados a colaborar miembros de diferentes iglesias, fiel al mandato evangelico de estar unidos como cristianos.


 
Ciudad de Lima, República del Perú - Mons. Teofano, junto al Padre Pablo, Carlos Flores y el Korespiscopo Francisco, Angel Moran Vidal en la noche del 29 de Agosto de 2013, víspera de la fiesta de Santa Rosa de Lima - En el fondo, la Misión Parroquial Capilla Huerta Santa Rosa
 
 
 
DÍA 1 – EL Viaje y la llegada al Rimac de la Ciudad de Lima
 
 

EL VIAJE

A lo largo de casi un año de trabajo constante y sostenido la Gran Cancillería, organismo directivo y consultivo de SB Athanasios 1ro. Aloysios, Patriarca de nuestra Santa Iglesia Ortodoxa del Rito Bizantino Eslavo, se aprobó mi viaje  a la sagrada tierra de Incas y Virreyes hoy conocida para todo el mundo como la  República del Perú.

¿Qué me esperaba en dicho viaje?. Conocer un grupo humano que por varios años se conocían y que habían conformado un grupo de trabajo, denominado Fraternidad Misionera de la Divina Providencia, un santo proyecto, religioso y ecuménico, que estaban provocando una verdadera espiritual y social en los lugares donde sus misioneros caían para ayudar a las personas. Dicho grupo lo integraban sacerdotes, diáconos y una gran cantidad de laicos que portaban orgullosos el símbolo de la Fraternidad.

Al día de mi viaje, la Fraternidad ya era parte del Consejo de Iglesias Cristianas Autocéfalas (COICA) organismo fundado por SB Athanasios 1ro. Aloysios por el año 2010, y que reunía diferentes instituciones e iglesias sin importar el credo, para trabajar en conjunto en la tarea de desarrollar planes de evangelización y otras acciones en conjunto dentro del marco de un verdadero ecumenismo, auspiciado por el Patriarcado.

Luego de un viaje de cinco horas, donde el avión despegó del Aeropuerto de Ezeiza en Argentina y de ahí derecho a la cordillera de los Andes, para iniciar su recorrido hacia el norte sobre el Océano Pacífico, descendió sobre el aeropuerto de Lima en la noche del 29 de agosto, en vísperas el inicio -al día siguiente- del día de Santa Rosa de Lima, una de las celebraciones religiosas más importantes del Perú.

En el Aeropuerto me esperaba el Hermano Rvdo. Padre Ángel Ernesto Moran Vidal, presidente de la Fraternidad Misionera de la Divina Providencia. Junto a él, la Hermana Nazarea de Argentina, Nancy, que ya hacia unos días estaba trabajando con la comunidad en Lima.
 
 

Interior de la Misión Parroquial Capilla Huerta Santa Rosa, la misma es actualmente organizada en sus actividades por la Fraternidad Misionera de la Divina Providencia



Noche fresca de Lima. En la imagen, miembros de la Fraternidad, el Padre Pablo, el Korespicopo Francisco, la Hermana Nazarea de Argentina, Nancy.


NOCHE DEL 28 DE AGOSTO – CIUDAD DE LIMA

La noche ya se había adueñado de la ciudad a mi llegada.  Tomamos un taxi que nos llevó al Rimac un barrio importante de la ciudad de Lima. Ahí se encontraba la Misión Parroquial Capilla Huerta Santa Rosa, un lugar sostenido por los vecinos del barrio y que habían cedido a la Fraternidad para realizar sus actividades religiosas.

Arribamos en medio de una enorme fiesta, pero que tenía como protagonistas a los jóvenes: Esa era su noche, su forma de recibir pasadas las 00.00 al día de la Santa.  Nos acercamos a una gran ronda que tenía como escenario un playón deportivo. Ahí vimos diferentes espectáculos artísticos todos realizados por los jóvenes. Desde diferentes géneros musicales contemporáneos, hasta los mas tradicionales de la tierra del Perú.

Ahí, fui un espectador más de esta fiesta nocturna de amistad y compañerismo, prodigio milagroso que obraba  Santa Rosa de Lima a través de esos jóvenes. 
 
 
 
Playón deportivo en el barrio del Rimac, ciudad de Lima. Los jóvenes se hacen dueños de la noche.
 
 

El Padre Pablo y el Korepiscopo Francisco en el encuentro juvenil.
 


Mons. Teofano, junto a dos jóvenes que estaban listos para realizar los bailes tradicionales en el playón deportivo.
 


Una muestra de las actividades juveniles en la fiesta del 29 de agosto en el barrio del Rimac, ciudad de Lima.


Posteriormente, el Rvdo. Padre Ángel, me llevó a conocer a otros hermanos de la Fraternidad, como el actual Padre Pablo, Carlos Flores Quesnay, una persona muy comprometida con la misión de la Fraternidad. Un solo gesto de él valió para mi, mil palabras acerca de su vocación al servicio de Nuestro Señor Jesucristo:  unas personas anónimas, habían realizado unas pintadas ofensivas en la pared de la Capilla Huerta Santa Rosa, cuando esta había sido pintada con mucho esfuerzo por los miembros de la Fraternidad. Al día siguiente, se iba a dar por inaugurada la Misión en la Capilla, y el Padre Pablo estuvo ahí a las 05.00 de la mañana para volver a pintar ese muro nuevamente, antes del inicio de la jornada religiosa.  Eso no lo voy a olvidar, puesto que me sotana se llevó parte de esa pintura fresca con la cual amaneció la Capilla del Rimac.

Esa noche del 29, comimos con una puestera de un carrito de comida en la entrada de la Misión. Ahí nos sentamos el Hermano Ángel y Carlos bajo las tenues luces del lugar mientras escuchábamos a los jóvenes divertirse, comiendo pollo frito con papafritas y –en mi caso- rociado con salsa tártara.
 
 
 
El carrito con el cual tome mi primera comida en suelo peruano.
 
 

El Padre Pablo junto a un hambriento Mons. Teofano, ante la mirada sonriente del Korepiscopo Francisco.



Ahora si, una foto sin la boca llena.
 
 
Finalizada la comida, me llevaron a la casa de Silvia Mery a apenas unos doscientos metros de la Capilla para  dormir. Ella y su hermosa familia, me trataron a mil de maravillas, haciéndome sentir muy cómodo. Así fue que, todas las mañanas y tardes, cuando regresaba de las visitas pastorales a las misiones de la Eparquia, ante mi adicción al mate, me preguntaban si tenía agua caliente en mi termo. Y dejaban todo lo que hacían para atender a este molesto inquilino.

Ahi conocí al Pater familias, Edwin, un hombre con una enorme paz para hacer las cosas, a pesar de ser parte de la Marina de Guerra del Perú. En todo tiempo también estuvo dispuesto a ayudar cuando se presentaban problemas, y lo poco que pudimos conversar –lamentablemente- fue muy interesante. También estaba su joven y hermosa hija, Angélica, muy trabajadora y compenetrada en las actividades de la Fraternidad, estando todos los días, como solemos decir, “al pié del cañon”.

Hasta el día de hoy, tengo a esa hermosa familia en mis pensamientos y oraciones.

Y así, finalizó el primer día, recitando las oraciones de San Pacomio para terminar mi primer día en la ciudad de Lima, República del Perú.
 


La imágen de Santa Rosa de Lima, descansa en la Misión Parroquial Capilla Huerta Santa Rosa - Mañana todos la esperan para saludarla.

 


Vladyka Teofano, Juan Manuel Garayalde
Eparca Coadjutor de Buenos Aires para la Argentina
Secretario de Asuntos Externos - Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero
 

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