miércoles, 11 de enero de 2012

El Río de los Nazareos - Parte II

EL RÍO DE LOS NAZAREOS - Parte II
FIESTA DE LA THEOFANIA - NACIMIENTO CON EL AGUA Y EL ESPIRITU


El afluente del Chapaleufú haciendose paso entre las rocas


Amanece en el campamento de los Nazareos


El camping municipal de GARDEY (Provincia de Buenos Aires) nos muestra la belleza que lo rodea en la Fiesta de la Theofanía


Amanece: a prepararse para la Divina Liturgia


Los Nazareos Hermes y Clara preparando unas tortafritas para el desayuno en una fresca mañana en GARDEY.

Hermes y su esposa Marie, sacando ya las primeras tortafritas a las 07.00 de la mañana.


DIVINA LITURGIA DE LA FIESTA DE THEOFANIA
(Gardey, Provincia de Buenos Aires - Argentina)



TROPARIO

En el Jordán, al ser bautizado, Señor, se manifestó la adoración de la Trinidad ; pues la voz del Padre dio testimonio de ti, nombrándote su Hijo amado. Y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la verdad de su palabra. Cristo Dios nuestro, que te manifestaste e iluminaste el mundo, gloria a Ti.



La Nazarea Liliana leyendo la 1ra. Lectura junto al Arcipreste Arcadio y Mons. Teofano


Mons. Francisco de la Caridad, Hermano Mayor de la Hermandad de los Nazareos



KONTAQUIO

Hoy Te has aparecido al mundo y Tu luz, oh Señor, se ha grabado sobre nosotros que, conociéndote, Te cantamos y Te has manifestado, oh luz inaccesible.



Santa Eucaristía


Los jovenes acompañando con sus instrumentos musicales el "Gloria" y "Santo"


Finalizada la Divina Liturgia, el Hermano Nazareo Francisco, habla a todos los presentes sobre el mas importante mensaje de Nuestro Señor Jesucristo: el Amor



Himno

Hoy es santificada la naturaleza de las aguas, y el Jordán es partido, deteniendo las corrientes de sus aguas al ver lavarse en ella al Dueño de todo.


El Hermano Francisco hablando con la gente sobre lo que habián sentido al participar de los rituales y ceremonias de la Theofanía


La charla culminó y todos emprendieron el regreso a sus casas. Gardey nos espera para el año que viene con su Río de los Nazareos


El Río de los Nazareos
“Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo,
de Cristo estáis revestidos

(Gálatas 3:27)



Xristos Anesti!
Mons. Teofano, Juan Manuel Garayalde
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava
www.panaghia.org.br

lunes, 9 de enero de 2012

El Río de los Nazareos - Parte I

EL RÍO DE LOS NAZAREOS – Parte I

FIESTA DE LA THEOFANIA – NACIMIENTO CON EL AGUA Y EL ESPÍRITU


“Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados” (Marcos 1:4)


El Río de los Nazareos - Brazo del Chapaleufú - Gardey - Prov. de Buenos Aires - Argentina


I – El Nazareo Juan el Bautista

Corría el año 779 desde la fundación de Roma. El Imperio estaba bajo el gobierno de Tiberio, quién luchaba por fortalecer los grandes territorios que componían el imperio más grande del mundo antiguo en Occidente.

La historia transcurría por otros rumbos, sin embargo, ajenos a luchas intestinas que se desarrollaban en la gran ciudad de Roma; en la parte oriental del imperio, en la región de Palestina, las Sinagogas perpetuaban un poder religioso que cada día se mostraba más mezquino en el mundo que se abría a través de la PAX Romana uniendo tres continentes. Surgió así un hombre, un PROFETA, el último del Antiguo Testamento, el Nazareo Juan el Bautista, quien alzó su voz contra las prácticas religiosas extremadamente “legalistas” que inundaban aquellas tierras gobernadas por el sanedrín, y marchó al desierto a preparar a los pueblos para un nuevo comienzo.

“Arrepentíos, porque se acerca el Reino de los Cielos”, era la frase con la cual Juan el Bautista recibía a los viajantes, y luego, los sumergía en las aguas del Jordán para lavar sus iniquidades y prepararlos para algo que se avecinaba.

De todos los lugares: Jerusalén, Samaria, Galilea, Judea y más regiones de ese mundo antiguo, venían a escuchar la prédica de Juan el Bautista, “la voz que clama en el desierto” (Is. 40:3).


En viaje hacia GARDEY, Provincia de Buenos Aires


Mons. Francisco de la Compasión, Franc Primozic, en el colectivo dialogando con parte del contingente de peregrinos.


En viaje, Mons. Francisco dialogando junto a uno de los conductores del micro

Los primeros en arribar comienzan a organizar el campamento


Corría el año 779 desde la fundación de Roma, cuando un joven de 30 años se presentó a las orillas del Jordán para ser bautizado por el Nazareo Juan. Éste lo reconoció y su corazón latió como nunca lo hizo en su vida. Mas no se atrevió a obedecer lo que ese joven, Jesús de Nazaret, le pedía. Sin embargo, él le pidió que lo bautizara, para cumplir con aquello que estaba escrito en los Cielos por el Padre.

Ese día, Jesús, el CRISTO, hace su aparición en la historia para iniciar sus enseñanzas, que marcarían un nuevo comienzo para todos los pueblos del mundo. Palabra e Imagen se hacen presentes en una sola entidad viviente, que descendió de los cielos y nació de María Virgen, nuestra Santa Theotokos.

* * *

Hoy, no existe ya Roma. Sólo son ruinas y una sabiduría gloriosa y trágica que se transmite en los libros e imágenes de mundos ya desvanecidos. Hoy existen otros imperios, otras preocupaciones, mas sin embargo, las cuestiones del espíritu transitan otros rumbos. De esta manera, hay que intentar en las fechas que rodean a la Fiesta de la Theofania (manifestación de Dios, su bautismo en el Jordán), buscar un arroyo, un simple curso de agua y limpiar las iniquidades tal como Juan el Bautista enseñaba, puesto que, “El Reino de los Cielos se acerca”. ¡Y que mejor que empezar el año dejando que una corriente de agua cristalina nos invada y se lleve todas nuestras miserias y tristezas!

Rocas por donde corre el afluente del Chapaleufú formando pequeñas cascadas


Las aguas esperan la llegada de los peregrinos


II – La Magia de GARDEY

Como todos los años, Mons. Francisco de la Compasión, Franc Primozic, con su corazón nazareo, partió a conmemorar la Fiesta de la Theofania en un lugar desconocido por muchos: GARDEY, situado en la Provincia de Buenos Aires, a pocos kilómetros de la ciudad de Tandil.

Contemos un poco su historia…

Según el escritor Jorge Miglioni (1), el pequeño poblado nació en torno a la estación del ferrocarril que originalmente se llamó “Pilar” para luego llamarse “Gardey”, por haber sido Juan Gardey el dueño de los campos que rodeaban la estación y donde se levantaba el “Almacén y Tienda las Horquetas”.

Finalmente la pequeña población, en 1913, recibiría el nombre de uno de sus fervientes emprendedores: GARDEY que hoy en día cuenta con una población de aproximadamente 700 habitantes, siendo las actividades rurales la principal fuente de desarrollo económico.


Los viajeros junto al Río de los Nazareos

El Padre y Nazareo Arcadio iniciando la ceremonia junto al Río de los Nazareos


En las aguas ayudando a las personas a limpiar sus iniquidades para el año que se inicia


Una noche donde Mons. Francisco viajaba por los campos de la provincia de Buenos Aires, que buscando donde conciliar el sueño, llego al poblado de GARDEY. Ahí, unos habitantes le recomendaron ir al camping del poblado para pasar la noche.

Por el medio del camping, cruzaba uno de los brazos del Río Chapaleufú.

Ahí pernocto, y no fue hasta la mañana, cuando salió de su carpa, que vio fluir el arroyo entre las rocas como un manantial cristalino. Era algo mágico.

De las rocas luego se volvía a transformar en un pequeño arroyo que alimentaba la pileta del camping.

El Nazareo Francisco, Sintió en ese instante de contemplación que ese era el lugar al cual peregrinaría todos los años para conmemorar la Fiesta de la Theofanía, para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con sus prójimo, y así de esta manera, empezar diferente el año.

"Este es de quién yo decia: El que viene después de mi, es antes de mi; porque era primero que yo" (Juan 1:15)

"Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el Profeta Isaías" (Juan 1:23)

III – Continuar con el Legado

Decía Juan el Bautista:

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mi, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11)

Que mejor reconocimiento a la humildad y piedad del Profeta Nazareo Juan el Bautista, que continuar con su santa predica llevando a las personas a saciar su sed espiritual, y así lavar sus debilidades y sufrimientos.

En este 2012 estuvimos una vez más, rodeado de la hospitalidad de los pobladores de GARDEY y de sus pájaros con colores de arco iris que nos saludaban por las mañana sobre las copas de los árboles que cubrían el fluir del arroyo de los nazareos.

La Liturgia de la Fiesta de Theofania: Mons. Francisco de la Caridad, Arcipreste Arcadio y Mons. Teofano en GARDEY, Provincia de Buenos Aires - Argentina


"Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautismo; pero el mas pequeño en el Reino de Dios es mayor que él. Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizandose con el bautismo de Juan" (Lucas 7:28,29)


Xristos Se Rodi!

++Teofano, Juan Manuel Garayalde


Notas:

(1) Miglione, Jorge – “Breve historia de GARDEY” En: http://www.cybertandil.com.ar/ciudad/gardey-historia.htm

jueves, 29 de diciembre de 2011

Monjes Guerreros - "Pai Pajarito" de Velmiro Ayala Gauna

MONJES GUERREROS
PAI PAJARITO - Velmiro Ayala Gauna


En muchas tradiciones religiosas, nos enseñan que la violencia no otorga ningún bien, que ella es generadora de mas violencia. Pero, existen personas que saben utilizarla solo cuando es necesario y en su justa medida, como aquellos maestros de las artes marciales de oriente que no es hasta el último momento y a veces hasta utilizando el empuje de su oponente, que ejercen una autodefensa. Asimismo, existen antiguas disciplinas espirituales para no solo el manejo de las armas, sino hasta en su construcción.

Este cuento, esta dedicado a todos aquellos que sabiendo como defenderse, esperan hasta el último minuto para disuadir a su oponente, y solo actua para hacer el bien.

Para los monjes guerreros...

Xristos Se Rodi!
+Teofano, Lic. Juan Manuel Garayalde



PAI PAJARITO

Por Velmiro Ayala Gauna

El Glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo del Gral. San Martín




Casi nadie en Loreto lo conocía de otra manera que por "Paí Pajarito".

Algunos de los más viejos del pueblo aseguraban que su apellido era Ortiz y que su nombre debía ser algo así como Francisco o Federico. Cuando, llenos de respetuosa humildad, los curiosos interrogaban:

- ¿Cómo se llama, Padre?

- "Paí Pajarito".

- Pero - solían insistir - ése no es un nombre, Padre...

- ¿Y por qué no ha de serlo, hijo? Si con él me conozco y me estiman, eso me basta. ¡Un pajarito del Señor! ¡Alabada sea su gloria! y nada más.

Luego tomaba las cuentas del rosario entre sus toscos dedos y, dando comienzo a sus rezos, se iba por los caminos procurando empequeñecer su alta silueta: gacha la cabeza, hundidos los hombros, arrastrando los pies por la tierra del camino. De los ranchos de barro y paja escapaban chiquillos desgreñados y mugrientos a arrodillarse a su frente.

- ¡La bendición, "Paí Pajarito"!...

La ancha mano del cura trazaba en el aire el signo de la cruz y sus labios derramaban las sacramentales palabras.

- ¡Dios te haga un santo m'hijo!...

A veces, escapando de su guarida en los esteros del Iberá, era un paisano rotoso, de lacios cabellos grasientos, mirada arisca y gran cuchillo cruzado en la cintura quien se detenía a su paso, con el aludo sombrero entre las manos, para pedir respetuosamente:

- ¡La bendición, "Paí Pajarito"!...

Tal como lo hiciera con el niño, el religioso alzaba su mano en el gesto del ritual sobre el hosco "lagunero" y repetía:

- ¡Dios te haga un santo m'hijo!...

Y, al alejarse de su lado, el sacerdote pensaba:

- Seguro que éste no debe tener la conciencia muy tranquila. Alguna res carneada en lo oscuro o quizá alguna "desgracia". Por las dudas, recemos por el alma del difunto...


Bondadoso y de pocas letras "Paí Pajarito" gobernaba espiritualmente su grey con métodos de cristiana simplicidad. Hacía el bien y procuraba evitar el mal. Más que el castigo le gustaba perdonar, pero, si era necesario sabía ser duro e inflexible como el que más. Mascullaba unos pocos latines y sus sermones estaban llenos de coloridas imágenes que llegaban directamente al entendimiento de sus feligreses. No se andaba con chiquitas con las interjecciones y las decía con todas sus letras. Cuando era preciso acudía al cantarino idioma guaraní para aclarar los puntos más difíciles.

"Paí Pajarito" había sido uno de los trescientos jóvenes misioneros que el muy correntino don José de San Martín, oriundo de la reducción jesuítica de Yapeyú, había pedido para formar el grueso de sus Granaderos a Caballo. Y con su comprovinciano había estado en San Lorenzo, Chacabuco y Maipú. Con él subió hasta el Perú, por el Pacífico, peleando y luchando por la causa de la libertad. A fuerza de coraje consiguió los galones de capitán y el respeto de sus jefes.

Después los rumores eran confusos. Unos decían que, herido, había estado internado en un convento de Lima donde un monje muy piadoso lo había convencido para que tomara los hábitos, otros que lo hizo complaciendo un pedido de su madre, y no faltaban los que hablaban de una mujer...




* * *

En su pobre habitación, "Paí Pajarito" pasaba revista a su modesto vestuario. Con dolidos ojos contemplaba el verdoso pantalón con el profundo desgarrón que acababa de hacerse en la gastada tela al intentar ponérselo.

- Lo voy a llevar a doña Jacinta para que lo zurza - pensó -. Entretanto, sin embargo, debo ponerme algo...

Buscó y rebuscó con la mirada por la desnuda pieza y, finalmente, se dirigió a un antiguo arcón. Levantó la tapa y de allí extrajo sus viejos pantalones de granadero junto con un par de polvorientas botas y se vistió con dichas prendas.

Por un momento recobró su militar aplomo. Cerró los ojos y un mundo de recuerdos pasó por su memoria. Su figura se agrandó al alzarse de hombros y dilatarse el amplio pecho.

Súbitamente, sin embargo, pareció despertar y tendiendo la mano a la raída sotana cubrió con ella su atavío guerrero. Buscó el breviario y yendo lentamente de arriba abajo por la estancia, dijo con pausa sus oraciones matinales. Concluidas ellas salió al patio de la iglesia a pasearse debajo de los naranjos que él mismo había plantado y cuidado. Y allí lo encontró, minutos más tarde, doña Porfiria Gómez, la viuda de don Anacleto Gómez que hacía seis meses había muerto de resultas de una picadura de una yarará.

- ¡Buenos días, Padre!

- ¡Buenos días, hija! ¿Qué te trae por estos lugares tan de mañanita?

- Es por mi hijo, sabe... el Pantaleón...

"Paí Pajarito" fue en busca de unas sillas de paja e invitó:

- Sentate y hablá...

La vieja, lentamente, empezó a narrar su cuita.

- Después que murió mi viejo al capataz le dio por invitar a mi hijo para salir de diversiones. Primero eran unas pocas veces a la semana, pero, ahora, son todos los días. Varias noches no ha vuelto a dormir a casa... Poco a poco me está vendiendo las vaquitas. Y todo por culpa del capataz.

Hizo una pausa para secar unas lágrimas y continuó:

- Ahora están en el boliche de don Lerma... Mi hermano Andrés se comidió para ir a hablar con él pero "el Mellado" lo insultó groseramente y hasta lo amenazó con el facón...

- ¡Y tan bueno que era Panta!...

- Y es bueno, Padre, es ese hombre quien lo tiene así... Si Ud. se animara y lo fuera a hablar... El a Ud. lo respeta mucho...

- Bien, mujer, iré...

- Pero tenga cuidado con el capataz que es malo. Dicen que debe dos muertes en el Brasil...

- No te aflijas, hija, Dios cuidará de mí.

Don Ayala Gauna dando una conferencia


* * *

El boliche de don Lerma estaba cerca de los esteros del Iberá. A él llegaban de noche los hirsutos "laguneros" con su carga de cueros de carpincho, de nutrias o de vacunos cuatrereados en las estancia vecinas y de allí llevaban a sus misteriosos escondites su provisión de yerba, tabaco, caña paraguaya y balas de máuser. Siempre había gente y bullicio en el boliche y esa mañana la fiesta, comenzada la noche anterior, seguía con toda animación. Un acordeonista ciego, un guitarrero viejo y un arpista paraguayo tocaban incansables interrumpiéndose sólo para beber. Unas pobres mujeres y unos paisanos sin ocupación bailaban y bebían a costa de Pantaleón Gómez, que, semiembriagado, decía de tiempo en tiempo:

- Sirva otra vuelta, don Lerma, que yo pago...

A su lado, Cristino Vallejos, "el Mellado", lo palmoteaba animándolo.

- Así me gusta Pantaleón... Ahora sí que sos un hombre...

De pronto callaron las risas y la música se detuvo después de unos solitarios compases del ciego que, extrañado, preguntaba:

- ¿Qué pasa?... ¿Qué pasa?

Pero nadie se molestó en contestarle observando la oscura silueta de "Paí Pajarito" recortada en el marco luminoso de la puerta.

- Pantaleón... - llamó el cura.

El muchacho se levantaba ya cuando "el Mellado" lo tomó de un brazo y ordenó:

- Ud. se me queda acá.

Al oírlo el religioso se internó en el recinto y se acercó a la mesa donde se encontraba el joven.

Ignorando al hombre se dirigió al hijo de doña Porfiria.

- Vamos, hijo, tengo que hablar contigo.

"El Mellado" dijo entonces secamente:

- Aquí está y aquí se queda.

Humildemente "Paí Pajarito" rogó:

- Déjelo ir, la madre está afligida...

- ¡Y a Ud. qué le importa! - dijo el otro, agregando: - ¡Pollerudo entrometido!

Uno de los circunstantes al oír el insulto se atrevió:

- Pero, don Cristino, respete al Padre...

- ¡Qué Padre ni ocho cuartos!... ¡Y vos también cerrá el pico o te achuro...!

Calló el comedido, atemorizado, y el bravucón ensoberbecido, ordenó:

- ¡Y ahora siga la fiesta!... Y Ud. fraile baile y chupe o salga de aquí adonde naide lo ha llamado...

Pálido, muy pálido, "Paí Pajarito" se dio vuelta y se dirigió mansamente hacia la salida. Antes de llegar a ella aún le alcanzaron las mofas del insolente:

- ¡Dice que jué granadero`e San Martín!... ¡Qué va a ser!... Si ni es hombre ese marica...

Salió del boliche "Paí Pajarito" pero todavía adentro reinaba el silencio ya que la afrenta al buen cura había espantado a los presentes.

- ¡Siga la fiesta, he dicho! - repitió "el Mellado" cuando la claridad matinal que penetraba por la puerta tornó a oscurecerse.

Y "Paí Pajarito", pantalón y botas de granadero, el recio torso apenas cubierto por una camiseta y la sotana arrollada sobre el brazo a manera de poncho, volvió a entrar. Se dirigió hacia el mostrador y, tomando el largo cuchillo que don Lerma utilizaba para sus menesteres, ordenó:

- Pantaleón Gómez, váyase de aquí y Ud. si es hombre, impídalo...

"El Mellado" sacó su puñal y se cruzó delante del adolescente.

- ¡Hombre y bien hombre soy!

Rápido como la luz el granadero de San Martín estiró el brazo y pegó un un planazo sobre el rostro del otro. Enfurecido "el Mellado" contestó con una feroz puñalada que se perdió en el vacío mientras que con una agilidad insospechada su contendor le aplicaba recios golpes sin herirlo.

Así el duelo prosiguió por un momento entre el asombro de los espectadores. "El Mellado" tiraba a matar pero su adversario lo esquivaba y lo atontaba dándole con el plano del cuchillo como si jugara con él.

Hasta que al fin, cuando ya el sudor bañaba su frente, dio un hachazo recio y certero y la mano del matón quedó colgando, casi separada del brazo, por un tajo feroz que seccionó músculos y tendones.

- ¡Matame cura maldito y no me dejés inútil...! - rugió el herido desangrándose. "Paí Pajarito" irguió por un momento su fuerte figura, resplandecieron sus negros ojos y por espacio de un breve minuto, pareció dispuesto a "despenar", pero, dejando el cuchillo sobre una silla, bajó la cabeza y hundió sus hombros recobrando su modesta apostura.

- La vida, hijo... le contestó - es de Dios y sólo Él puede quitarla.

Y mientras las mujeres ponían en la herida telas de araña para restañar la sangre, se colocó sus hábitos, recogió del suelo el breviario que había caído del bolsillo y, llamando al asustado muchacho, le dijo:

- Vamos, Pantaleón...

Salieron juntos a la brillante luz de la mañana y ya fuera el cura le indicó con voz suave:

- Hijo, andá a consolar a tu madre que te espera en la Iglesia...

- Sí, Padre, y perdóneme mis faltas...

- Dios y no yo ha de perdonarte. Y ahora vete que estará intranquila.

Partió Pantaleón presuroso y detrás de él siguió "Paí Pajarito" con su lento paso arrastrándose por el polvo del camino, más gacha que nunca la cabeza, más hundidos los hombros y más ferviente en sus labios la oración:

- "Padre nuestro que estás en los cielos..."

Y como siempre salían a su paso los chiquillos:

- ¡La bendición, "Paí Pajarito"!

- ¡Dios te haga un santo m'hijo!


* * *

Aún se ven en Loreto los naranjos de "Paí Pajarito".

Alla lejos y hace tiempo ..



Velmiro Ayala Gauna
1905-1967

viernes, 23 de diciembre de 2011

NAVIDAD 2011

Navidad

Icono de la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo


La Navidad, el Nacimiento de Nuestro Señor JesuCristo fue el mayor acto misericordioso que el Creador ha tenido con su rebelde criatura: el Hombre.

Cristo es la renovación de la Alianza, del pacto de Amor de Dios con el Hombre. Pero con su llegada, hay un nuevo comienzo, una esperanza en un mundo que por entonces agotaba sus fuerzas espirituales. Su llegada, nos une otra vez a nuestro Origen, y debemos remontarlo siguiendo el camino trazado por el Nuevo Testamento.

El camino no es simple. Exige Amor, mucho.

Cada Navidad es el recuerdo de ese acto de Misericordia. Dejemos que este año, una lágrima corra por nuestras mejillas para recordar lo mucho que Cristo nos ama, puesto que vino a este mundo a rescatarnos de nosotros mismos.

A todo nuestro Clero de la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava, a los Nazareos, a todas las comunidades católicas ortodoxa en el mundo y a todas las Iglesias y fieles cristianos, en nombre de la Archieparquia de la República Argentina, MUY FELIZ NAVIDAD


Xristos Se Rodi!

Mons. Teofano, Lic. Juan Manuel Garayalde

Eparca Coadjutor de la República Argentina de la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava

Iglesia Católica Ortodoxa en América (AOCC)

Pro Patriarcado de las Américas, Eurasia, África y Oceanía

www.panaghia.org.br



NACIÓ SEGÚN LA CARNE PARA QUE TU NACIERAS SEGÚN EL ESPÍRITU

San Juan Crisostomo

Ha llegado la fiesta que derrama gozo por el mundo, la fiesta cumbre de todos los bienes. No os maravilléis de mis palabras, porque en verdad, lo extraño e inesperado es la encarnación de un Dios, ante la que todo lo demás resulta mera consecuencia. No se hubiera humillado nunca tanto, de no ser para exaltarnos a nosotros. Nació según la carne para que tú nacieras según el Espíritu; nació de una mujer para que tú dejes de ser simple hijo de la mujer; aceptó un padre artesano para convertir el esclavo en hijo del Señor. Si Abrahán se alegró viendo este día, ¿qué haremos nosotros?.

Icono Bizantino Siglo XV - Anunciación a María


Si queréis os enseñaré más profundamente cómo se debe sólo a la benignidad de Dios que nos haya regalado todo lo que tenemos hoy y tendremos en el futuro. Movido por su bondad, Dios creó los mundos y a este pequeño y pobre hombre lo constituyó rey de todos ellos, haciéndole en la tierra lo que Dios es en el cielo. Le da la razón, le honra con su conocimiento y trato, le promete la inmortalidad y le llena de ciencia. ¿Qué ocurrió después de tantos beneficios? Que el hombre juzgó más digno de crédito a su enemigo que a quien le había colmado de tantos dones. ¿Y creéis que acaso Dios borró para siempre a ese hombre que desde el primer momento mostró tan grande ingratitud? De ningún modo. Se cuidó del caído más que antes y envió a su Hijo, nacido de una mujer, y sujeto a la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos, hasta el punto de que un profeta, maravillado, exclamó: “Hizo que se dejara ver en la tierra y conversara con los hombres”.-

Haber nacido de una mujer, de común lo tuvo con nosotros; pero no haber nacido de la sangre, ni de la voluntad de varón, ni de deseo de la carne, sino por obra del Espíritu Santo, era anticipado anuncio del nacimiento que supera nuestra naturaleza, y que El nos había de dar por gracia del Espíritu Santo. Tal fue todo lo demás, por ejemplo, su bautismo, que tuvo algo de antiguo y también algo de nuevo. Porque ser bautizado por Juan parece a lo antiguo, mas que en el bautismo bajara el Espíritu Santo fue una novedad. Es como si uno se pusiera entre dos distantes entre sí y extendiendo sus manos los uniera a ambos; tal hizo Cristo que enlazó el Antiguo y el Nuevo Testamento, la naturaleza divina con la humana, lo suyo con lo nuestro.

¿Veis el esplendor de la ciudad de Dios y cómo su brillo os ha deslumbrado desde el primer momento?. Ahí tenéis al rey desde el comienzo en nuestra propia figura como si estuviera en pleno campamento. En el campamento no suele el emperador ostentar permanentemente su dignidad sino que muchas veces, dejando la púrpura y la diadema, se viste de simple soldado. El emperador terreno lo hace para no ser conocido y no atraer sobre sí el ímpetu de los enemigos; el Señor, por el contrario, para evitar que, al reconocerle, rehuya el enemigo el combate y se espanten a la par todos los suyos. Pero no quiere el Señor espantar sino salvar. De ahí que inmediatamente se le da un nombre que alude a la salvación: Jesús que en hebreo quiere decir “salvador”. Y Jesús es salvador porque vino a salvar a su pueblo.

De la Homilía 34 y la 2 sobre San Mateo