lunes, 16 de febrero de 2026

Santa Biblia vs Santa Tradición - Aclaraciones que son Necesarias

ACLARACIONES QUE SON NECESARIAS




Para un cristiano ortodoxo la Tradición significa la Santa Biblia; significa el Credo; significa los decretos de los Concilios Ecuménicos y los escritos de los Padres; significa los Cánones, los Libros de Servicio, los Santos Iconos, etc.

La Santa Biblia forma parte de la Santa Tradición, pero no se encuentra fuera de ella. Se podría suponer que la Escritura y la Tradición son dos fuentes separadas y distintas de la fe cristiana, como algunos lo hacen, ya que en realidad hay una sola fuente; y la Santa Biblia existe y encontró su formulación dentro de la Tradición, y sin olvidar que la misma fue compilada en el tiempo, cuyo origen es la tradición oral, y aprobados los libros canónicos por miembros de la Iglesia, a través de los Concilios, que son parte de su Tradición también.


Fuente: Nativity of Christ Orthodox Church





¿Cómo nos salvamos?

 Algo mas acerca del Juicio Final...


¿CÓMO NOS SALVAMOS?

¡SOLO LA MUERTE Y EL CIELO PUEDEN CONFIRMAR NUESTRA SALVACIÓN!

Por: Apărătorul Ortodox (Defensor Ortodoxo)



Se ha hablado mucho sobre este tema, pero creo que todo ha sido en vano porque las cosas no son tan simples como pueden ser.

Los cristianos ortodoxos creen que podemos ser salvos mediante la fe y las buenas obras, mientras que los protestantes creen en el principio de "sola fide", que significa salvación solo por la fe. Así, para los cristianos ortodoxos, la salvación es un proceso continuo, mientras que para los protestantes, la cuestión de la salvación puede resolverse en un solo día. Esto significa que un cristiano ortodoxo nunca dirá que es salvo porque sus buenas obras no tienen fin, mientras que un protestante podría decirnos la fecha, el día, la hora, el minuto y el segundo en que fue salvo.

Los protestantes argumentan que las buenas obras no influyen en la salvación de nuestras almas, sino que son una consecuencia de ella. Así que, en cuanto crees, eres salvo, y las buenas obras son una manifestación de la salvación.

Esta teoría es completamente falsa, porque todos conocemos personas que tienen fe y no hacen buenas obras, o viceversa, tienen buenas obras y no tienen fe. Por lo tanto, es evidente que las buenas obras no son una manifestación de la salvación, pero debemos esforzarnos por alcanzarlas.

Los protestantes han notado que les resulta muy difícil explicar la salvación, por lo que intentan confundir las cosas con todo tipo de afirmaciones. Una de ellas es: «La salvación es por la fe y el juicio por las obras». ¡Pero esta afirmación es completamente contradictoria! Si no juzgamos, es evidente que no seremos salvos; por lo tanto, el juicio viene primero, y después, si nuestras buenas obras nos ayudan, podemos ser salvos. Así que primero necesitamos buenas obras y luego podremos saber si somos salvos, y no al revés.

¡SÓLO LA MUERTE Y EL CIELO PUEDEN CONFIRMAR NUESTRA SALVACIÓN!

Después de todo, incluso los demonios tienen fe y tiemblan, pero ¿de qué les sirve la fe si no hacen la voluntad de Dios? (si no hacen buenas obras). Así que, según el pensamiento protestante, ellos también deberían ser salvos y, por lo tanto, hacer buenas obras (como resultado de la salvación), pero no las hacen. Esto significa que solo les queda la fe, ¡con la cual no pueden salvarse! Finalmente finalizamos con unos versículos de la Biblia que parecen haber sido escritos precisamente para ellos, para los protestantes.

Hermanos míos, ¿de qué le sirve a alguien decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso la fe puede salvarlo? (Santiago 2:14) Así también la fe, si no tiene obras, está muerta por sí sola. Pero alguien dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras».

Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que hay un solo Dios. Haces bien; hasta los demonios creen y tiemblan. Pero ¿quieres entender, hombre insensato, que la fe sin obras está muerta? ¿No fue justificado por las obras nuestro padre Abraham cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves que la fe actuó con sus obras, y por las obras la fe se perfeccionó? (Santiago 2:17-22)

Fuente: http://apologetul.blogspot.md


domingo, 15 de febrero de 2026

3° Domingo del TRIODON - Domingo del Juicio Final

 

DOMINGO DEL JUICIO FINAL

15 de Febrero de 2026 / 03 de Febrero de 2026 – Calendario Eclesiástico

 


En el tercer domingo del TRIODION, las lecturas del Evangelio de San Mateo, nos lleva a recordar el Día del Juicio Final, que muchas veces se asocia a un momento que será terrible para toda la humanidad, donde a la derecha se ubicarán aquellos que serán recibidos por Nuestro Señor Jesucristo, y a la izquierda los que se hundirán en las tinieblas.

 

Lo cierto es que esta visión jurídica, legalista, penal, es propia del occidente romano, más no de la Iglesia Ortodoxa, porque la Parusía, la Segunda Venida de Cristo, no es motivo de temor, sino por el contrario, de plena felicidad porque la Verdad se hará presente ante todos. Cristo viene a sanar nuestras almas, y llevárselas con él

 

Como sabemos, la Iglesia Ortodoxa no cree en la doctrina del Purgatorio, pero si cree que todos tenemos que ver con la resurrección de los muertos. Todos tenemos que ver con la purificación de las almas de nuestros seres queridos. Nuestras ORACIONES, ayudarán a aquellas almas que, en un estado intermedio, esperan el Juicio Final, el regreso de Cristo, tal como Él lo ha prometido en diversos pasajes de las Sagradas Escrituras.

 

Necesitamos ORAR para limpiar nuestros rencores. Necesitamos ORAR para encontrar consuelo y reconciliación.

 

Y en este día, que recordamos el Juicio Final, también debemos recordar que no hay fe sin acciones. Un corazón que ama, sabe transmitirlo, sabe llegar a otros y demostrarlo. El cristiano no es una isla en medio de la nada. El cristiano debe aprender a hacer el BIEN amando a sus semejantes.

 

Hemos de entender que todo esta en nuestras manos. La existencia del Cielo y del Infierno TAMBIÉN, puesto que Dios es AMOR y no precisa lugares a donde destinar a las personas. En nuestro rechazo, nos condenamos al sufrimiento eterno., y si terminamos ahí, somos responsables de ello, y no DIOS.   Si fuera por Él nos estaría poniendo miles de señalizaciones para llegar al AGAPE, la consumación de todo, el amor incondicional; pero, por otro lado, ¿quién dice que no lo hace?

 

Vladyka TEOFANO, Juan M Garayalde

Archieparquia de la República Argentina

Iglesia Ortodoxa Eslava en América / IOBE

 

jueves, 12 de febrero de 2026

APOCALIPSIS de San Nicolás Velimirovich

 

APOCALIPSIS

San Nicolás Velimirovich



Estabas un poco asustado, leíste el Apocalipsis de Juan y el miedo te invadió. Te parece que esos horrores extremos que allí se describen están conectados precisamente con nuestra época. Alguien te explicó que todos estos dragones y bestias aterradoras ya han venido al mundo: el dragón rojo, imagen del socialismo; la bestia negra de diez cuernos, imagen de la masonería; y la bestia de dos cuernos, imagen de las herejías. ¡Y todos estos monstruos están librando una guerra contra el cristianismo!

 

Aun si así fuera, hermanos míos, aun si en nuestros tiempos el infierno alzara todos sus ejércitos contra Cristo, el verdadero cristiano debe mirar hacia adelante con valentía, fe y una firme esperanza en Aquel que es el Único Invencible. ¿Acaso no dijo el Señor a quienes lo siguieron cuando eran apenas un puñado de personas en medio del inmenso imperio romano:

 

«No temáis, rebaño pequeño, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12:32).

 

Y estas palabras proféticas se cumplieron. Quienes siguieron a Cristo conquistaron el imperio romano y muchos otros reinos de la tierra, conquistando al mismo tiempo el reino más importante: el Reino de los Cielos.

 

El Apocalipsis es un libro que, creo, tiene un significado profético para todas las generaciones cristianas, hasta el fin de los tiempos. Por lo tanto, cada generación ha adaptado el significado de este libro a su tiempo, porque, en cada época, un dragón se ha alzado contra la fe en Cristo. Armado con todas las armas terrenales y paganas, cada dragón se alzó, creció, silbó, escupió veneno, pero al final estalló y se convirtió en cenizas. Y Cristo Todopoderoso siempre ha permanecido victorioso sobre cada monstruo apocalíptico que ha aparecido.

 

 Así ha sido a lo largo de los siglos, y así será en la última era, antes del Juicio de Dios. Lean atentamente lo que dice el visionario apocalíptico: cómo todas las bestias, todas las serpientes y todos los líderes de la mentira se levantarán contra el Cordero de Dios, y cómo él los vencerá a todos. Lucharán contra el Cordero, y él los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes.

 

¿Qué más deseas que esta promesa de la victoria de Cristo? Porque aquí se le representa como un Cordero. En las guerras terrenales por la riqueza y el poder, no se sabía de antemano quién ganaría, y aun así, muchos soldados luchan con valentía y esperanza en ambos bandos. Y libramos una guerra espiritual cuya victoria fue prometida de antemano por Dios mismo, profetizada, predicha y fortalecida hasta el día de hoy por las muchas victorias del Cristo Invicto sobre todos los falsos apóstoles y organizaciones de las tinieblas.

 

¿Será esta la última?  ¡Quién sabe! Porque Él dijo: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre» (Mt. 24:36).

 ¿Será esta la última guerra por Cristo y contra Cristo? ¡Ojalá fuera la última!

Precisamente por eso debemos regocijarnos y alegrarnos, porque aunque en esta última guerra la batalla será la más encarnizada y las coronas de gloria serán las más resplandecientes, la última guerra significará la última y mayor victoria del Cordero. ¿Qué cristiano no querría con todo su corazón participar de esta gran victoria?

No teman, pues, la victoria de la fe de Cristo es más segura que los cimientos del universo. Él, según su voluntad, pospone la victoria final, quizás para que pueda ser vista desde el Cielo y en la tierra por tantos ojos humanos como sea posible y para que tantos corazones como sea posible se regocijen en ella.

 

San Nicolás Velimirovich: Cartas misioneras

 

FUENTE: https://www.aparatorul.md/

 

SYNAXIS DE LOS TRES JERARCAS

SYNAXIS DE LOS TRES JERARCAS

San Basilio el Grande, San Gregorio Teólogo y San Juan Crisostomo

12 de febrero  / 30 de enero – Calendario Eclesiástico



I – ORIGEN DE LA FIESTA


Las Iglesias orientales enseñan que los tres jerarcas aparecieron juntos en una visión a S. Juan Mauropous, obispo de Euchaita, en el año 1084, y dijo que eran iguales ante Dios:

"No hay divisiones entre nosotros, ni oposición entre nosotros".

Como resultado, alrededor del año 1100 el Emperador Alexios I Komnenos, instituyó un día festivo el 30 de enero para conmemorar los tres en común.


II – SU IMPORTANCIA

Este día celebramos la vida y obra de estos tres jerarcas de la Iglesia, donde cada uno marco una ruta, donde se cruzan y construyen la realidad física y metafísica de la Iglesia en el mundo.

a) San Basilio es heredero de los grandes movimientos monásticos del siglo IV, que se vieron coronados con su Regla, pilar del monasticismo oriental. Consideraba, que la vía ascética era esencial para todo cristiano, en tanto nos ayudaba a purificarnos y combatir las pasiones, que buscan esclavizarnos y apartarnos de la virtud cristiana.

Su Liturgia, hasta el presente se conserva, y sus enseñanzas espirituales impregnan toda la Iglesia.

b) San Juan Crisostomo, fue autor de la Liturgia que hace milenios celebra íntegramente la Iglesia Ortodoxa. Asimismo, se preocupó por cuestiones como la pobreza y la justicia social, y sus criticas a las injusticias, le valió persecuciones que lo acompañaron toda su vida, pero de esta manera, nos enseño que quien se preocupa por el bienestar de los demás, es lo que en esencia debe ser un cristiano. Es por lo tanto, su obra, un rechazo al INDIVIDUALISMO que hoy se proclama para confrontar con el colectivismo de inspiración marxista.

El cristianismo nada tiene que ver con ideologías individualistas o colectivistas. Una ideología no debe imponerse sobre la búsqueda bien común, más bien, tiene que ser el resultado de ella.

c) San Gregorio el nuevo Teólogo, nos enseñó como los ortodoxos hacemos teología. Esta, no puede estar divorciada de la experiencia mística. Es preciso una “salida de la caverna” como explicaba Platón; un salir del “mundo” para explorar el conocimiento de lo Divino, con la guía del Espíritu Santo.

Cristo nos enseñó como ser realmente Seres Humanos, una plenitud para una transción necesaria, donde aspiremos a redescubrir nuestra naturaleza divina. Ir en contra de ese camino, es descender a lo infra-humano, esclavizado bajo el mundo del pecado, al que hay que dar muerte, según las enseñanzas de San Isaac el Sirio y San Juan Climaco, ambos teólogos de la experiencia mística, uno siriaco y el otro sinaita, creciendo bajo una cultura helenizada. Ambos llegando a las mismas conclusiones.

*      *      *

En este día, recordemos a los pilares que sostienen a la Santa Iglesia Católica Ortodoxa. En este día, recordemos que traer al presente este recuerdo, es ponerlo en práctica, hacerlo parte de nuestra visión y misión frente al mundo.

Compilación: Patriarcal Ateneo San Marcos


martes, 10 de febrero de 2026

Gestsemani: donde la voluntad es crucificada

 

GETSEMANÍ: DONDE LA VOLUNTAD ES CRUCIFICADA

 

Reflexión Diaria – 10 de Febrero de 2026

Textos bíblicos: Epístola de Judas 1:1-10 / Evangelio 2° de Lucas 22:39-42,45-23:1

 


Hay lugares en la vida espiritual que no existen en el mapa, pero que determinan todo el camino. Getsemaní es uno de ellos. No es solo el escenario de la agonía de Jesús; es el lugar interior donde se pone a prueba toda verdadera vocación. Allí, no se aprende, se decide. Allí, no se explica, se obedece. Allí, la voluntad humana es puesta sobre el altar y, si es necesario, crucificada.

 

Los textos de hoy nos sitúan ante esta misma lucha. La Carta de Judas revela el peligro de una fe sin miedo, que juzga antes de orar, que habla de lo que no entiende, que transforma el celo en arrogancia espiritual. El Evangelio, en cambio, nos conduce al silencio nocturno de Getsemaní, donde solo Cristo elige no huir de la voluntad del Padre.

 

Judas denuncia a los hombres que "rechazan la autoridad" y solo siguen sus propios impulsos. En contraste, el Arcángel Miguel —en la tradición evocada por el apóstol— no se atreve a condenar, sino que confía el juicio al Señor. He aquí la primera lección espiritual: el verdadero hombre de Dios no se apresura a juzgar; tiembla ante el misterio.

 

Por eso los Padres del Desierto insistieron tanto en el combate interior. San Antonio, percibiendo el endurecimiento espiritual que surgiría en tiempos futuros, advirtió que muchos llamarían locura a quienes permanecieran fieles. Getsemaní es precisamente ese lugar: donde la obediencia parece locura a los ojos del mundo, pero es sabiduría a los ojos de Dios.

 

Cristo, en Getsemaní, no debate con el Padre. No exige explicaciones. Se arrodilla. Su oración no es triunfal, sino agonizante. «Si quieres, aparta de mí este cáliz». Aquí vemos la plena humanidad del Hijo. Pero la frase decisiva viene a continuación: «Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya».

 

En este punto, el Evangelio nos enseña algo esencial: la obediencia no es la ausencia de dolor, sino la fidelidad a pesar del dolor.

 

Los Padres lo sabían. San Isaac el Sirio enseña que no nos corresponde comprender los designios de Dios, sino soportarlos con humildad, confiando en que la luz llegará a su debido tiempo. Getsemaní es el lugar de esta oscura espera, de esta fe sin garantías, de esta confianza que no depende de resultados inmediatos.

 

Por lo tanto, Getsemaní no es una excepción en la vida espiritual; es una escuela permanente. Es allí donde aprendemos que el mayor peligro no reside en el sufrimiento en sí, sino en la huida disfrazada de prudencia, racionalidad o falsa paz. La voluntad no crucificada siempre busca un atajo. La voluntad crucificada permanece.

 

El Evangelio avanza, y vemos a Jesús arrestado, juzgado y acusado por estructuras religiosas que se consideraban guardianas de la verdad. Judas ya había advertido: cuando la fe pierde la humildad, se convierte en un instrumento de violencia espiritual. Por lo tanto, la verdadera vigilancia no consiste en señalar culpables, sino en cuidar el propio corazón para que no abandone Getsemaní antes de tiempo.

 

Hoy, la Palabra nos llama a una decisión silenciosa pero radical: no huir de la voluntad del Padre, incluso cuando nos inquieta, nos expone y exige más de lo que quisiéramos ofrecer. Getsemaní es el lugar donde se crucifica la voluntad y, precisamente por eso, donde nace la verdadera libertad.

 

Que el Espíritu Santo nos conceda no solo comprender estas palabras, sino también permanecer en ellas. Y que la Misericordia de Cristo nos sostenga cuando la noche se hace larga, la copa pesada y la oración parece árida. Quien permanece en Getsemaní no está solo: el Padre ve, el Hijo intercede y el Espíritu fortalece.

 

Padre Diacono PAVLOS

Río de Janeiro – Archieparquia del Brasil

Iglesia Ortodoxa Eslava en América

 

sábado, 7 de febrero de 2026

SAN GREGORIO EL TEÓLOGO

 

07 de febrero / 25 de enero - Calendario Eclesiástico.

SAN GREGORIO EL TEÓLOGO





En este día conmemoramos a SAN GREGORIO DE NACIANZO (330-389) quien es considerado uno de los TEOLOGOS mas importantes de la Santa Iglesia Ortodoxa, un reconocimiento que pocos en la historia de la Iglesia lo han recibido.

En lo personal, abordar sus cinco discursos teológicos es encontrar por un lado un profundo estudio sobre la Santísima Trinidad, sin tardar mucho en hallar  la teología que avala el rechazo a la FILIOQUE, herejía introducida por la Iglesia Romana de manera unilateral, y que luego esta última defenderá como el resultado de una propuesta teológica que surge de una profunda exegesis racional discursiva, y no de las palabras de Nuestro Señor Jesucrito encontradas en la Sagrada Escritura que inspiro la redacción del CREDO por parte de los obispos y clero sinodales de los primeros concilios ecuménicos.

Otra parte importante de sus escritos y que define en parte la COSMOVISIÓN que plantea la Iglesia Ortodoxa al mundo, es la de NEGAR hacer de Dios, un objeto de la lógica racional, un hallazgo para ser analizado en un laboratorio aislándolo de todo. No se puede confiar en la razón caída, sino en la PURIFICACIÓN DEL CORAZÓN a través de la HUMILDAD, único camino posible para llegar a alcanzar algún conocimiento sobre Dios. Ese es el camino inicial de todo aficionado a la teología.

No podemos conocer a Dios plenamente: “no podemos rebasar nuestra propia sombra” nos dice San Gregorio (Discurso 2, 28, 12). Apenas la raza humana puede percibir su reflejo. Quedaríamos cegados ante la Luz de su Conocimiento. No hay conocimiento sobre Dios, sino existe una profunda apertura espiritual que esta marcada por la FE.

La razón solo es una herramienta que, en la oscuridad, puede llegar a conclusiones ajenas al magisterio de la Iglesia. Con la luz de la Fe, la razón encuentra porque caminos transitar. 

Nos dice San Gregorio, “A Dios (…) ningún hombre lo ha descubierto ni lo descubrirá jamás (…) En mi opinión, se podrá descubrir cuando esto que es semejante a Dios y divino, me refiero a nuestra INTELIGENCIA y a nuestra razón, se mezcle con el SER al que está emparentado y cuando la imagen se haya remontado a su ARQUETIPO, hacia el cual ahora tiende” (Discurso 2, 28, 17).

Ahora, otra imagen fuerte, es saber que muchas veces dedicamos nuestras vidas a erigir castillos de arena (físicos y/o intelectuales), quedando Dios como algo a conocer, relegado. Como brutal sentencia, San Gregorio sentencia: “un individuo desaparece y otro aparece en su lugar, como en el curso de un río que no se detiene y que perdura” (Discurso 2, 28, 22).  San Gregorio clama ante esa realidad: “Reconciliaos con Dios y no apaguéis el Espíritu” parafraseando el primer libro de Tesalonicenses en su quinto capítulo; por lo tanto, deben surgir “personas para hacerles creyentes, en vez de virtuosos de la palabra” (Discurso 3, 29, 21).

La lectura de su obra, marca un importante punto de inflexión en la historia de la Iglesia Ortodoxa, porque desde la obra de San Gregorio, la teología sobre la TRINIDAD y la vocación teológica, estarán prácticamente definidas para toda la cristiandad ortodoxa. Que nos olvidemos de esta maravillosa fundamentación, es navegar por los océanos sin estrellas que nos guíen.

Por último, van nuestras oraciones por Su Eminencia Vladyka GREGORIO, Mauricio Largaespada  de Costa Rica, quien nació a los cielos durante el mes de diciembre del 2025, y que hoy estaría celebrando su SANTO. Nuestro querido obispo, hoy es una estrella que desde los cielos nos guía, junto a los Padres de la Iglesia, junto a nuestros Santos y Mártires.


Vladyka GREGORIO, Mauricio Largaespada (02/04/1974 - 19/12/2025)


Vladyka TEOFANO, Juan M Garayalde

Archieparquía de la República Argentina

Iglesia Ortodoxa Eslava en América