Amados irmãos e irmãs , queridos pais espirituais , queridos filhos e filhas em nosso Senhor , o Salvador .
XRISTOS ANESTI!
Misión en la Argentina de la Iglesia Bieolorrusa Eslava, en su tarea de edificar CRISTOPOLIS, un lugar dedicado al estudio de la teología ortodoxa y a la práctica de la oración hesicasta.-
02-04-1982 / 02-04-2012
DÍA DE A RECUPERACIÓN DE NUESTRAS ISLAS MALVINAS
MERECER LAS MALVINAS
El día mas importante de los argentinos en todo el Siglo XX
Hoy se conmemora los 30 años del desembarco y recuperación de las Islas Malvinas por la República Argentina. El pueblo argentino apoyo en masa ese acontecimiento que los unió sin diferencias de banderías políticas.
La Batalla por las Malvinas finalmente se perdió. Nuestros generales no estuvieron a la altura del desafío. Mas de 50 años entrando y saliendo de la Casa Rosada a través de golpes militares y cuando debieron cumplir su verdadera misión, nos llenaron de vergüenza. Sin embargo, algunos, queremos reivindicar a los héroes que combatieron, oficiales, suboficiales y conscriptos, y a los mas de 200.000 civiles que se ofrecieron ir a pelear, y los millones de argentinos que enviaron sus pertenencias para apoyar a nuestros soldados.
Han pasado 30 años, pero los argentinos somos muy distintos a los de aquellos tiempos.
Hoy merecemos las Islas Malvinas?. Es el argentino de hoy el mismo que se arrojó a la Plaza de Mayo el 2 de abril?. La respuesta es negativa. Los “intelectuales” dicen que renunciemos a ellas, el argentino medio esta más preocupado por lo que da la televisión que por rememorar a sus compatriotas caídos. Los políticos, viendo que rédito se saca de las reivindicaciones, buscando culpables en lugar de soluciones. Esta es una Argentina que no merece que el pabellón nacional ondee sobre nuestras “hermanitas” perdidas.
Las Malvinas es uno de los tesoros espirituales mas grandes que posee la argentinidad. Es símbolo del mayor heroísmo y entrega que hicieron los argentinos, hace 30 años. La Argentina de hoy ya no es capaz de generar tales valores en toda su población.
Quizas también en ese entonces no la merecíamos, porque el rédito político lo obtendría una Junta Militar que es culpable de crímenes y de arruinar generaciones futuras de argentinos por su política económica destructiva. Asimismo, fueron los primeros responsables en ocultar a nuestros héroes de Malvinas, y entregarlos al anonimato, al abandono. Parias sociales donde muchos optaron por quitarse la vida antes de vivir en un país que le dio la espalda.
No. Los argentinos de hoy no merecemos las Malvinas.
Hemos de ser mejores. Debemos GANARLAS, pero solo lo lograremos siendo mejores como seres humanos, como país. Cuando la Argentina sea un país pujante, con políticos patriotas, con un ejército digno de su pasado libertador, cuando los empresarios piensen mas en el progreso del país que el propio, cuando los trabajadores, obreros, docentes, comerciantes, y tantos miles recuperen la cultura del trabajo; y finalmente, los religiosos, que verdaderamente ayuden a los argentinos a buscar un camino espiritual libre de iniquidades, en lugar de creerse mejores y también llenar sus bolsillos.
El día que a todos los argentinos se nos caiga una lágrima y nuestro pecho se llene de honor un 2 de abril… habremos empezado a reconquistarlas, puesto que ya estarúan en nuestro corazón.
Y mientras.....
Hay cruces que se levantan en la tundra de las Malvinas, rosarios que cuelgan de las mismas, resistiendo el ataque del feroz viento patagónico. Hoy ellos están acompañados. Solo nos esperan a nosotros, a sus hermanos argentinos.
Cementerio de las Islas Malvinas
Ellos nos esperan
MARCHA DE LAS MALVINAS
Tras su manto de neblinas,
no las hemos de olvidar.
"¡Las Malvinas, Argentinas!",
clama el viento y ruge el mar.

Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar,
pues su blanco está en los montes
y en su azul se tiñe el mar.
¡Por ausente, por vencido
bajo extraño pabellón,
ningún suelo más querido;
de la patria en la extensión!
¿Quién nos habla aquí de olvido,
de renuncia, de perdón? ...
¡Ningún suelo más querido,
de la patria en la extensión.

¡Rompa el manto de neblinas,
como un sol, nuestro ideal:
"Las Malvinas, Argentinas
en dominio ya inmortal"!
Y ante el sol de nuestro emblema,
pura, nítida y triunfal,
brille ¡oh Patria!, en tu diadema
la QUERIDA perla austral.
Coro
¡Para honor de nuestro emblema
para orgullo nacional,
brille ¡oh Patria!, en tu diadema
la QUERIDA perla austral.
XRISTOS ANESTI!
ENTRE BIZANCIO Y EL FUTURISMO
Boris Groys
A finales del siglo XIX, muchos europeos no querían creer más en los ideales de la civilización burguesa. Se buscaba lo “otro” dentro y fuera de la triste cotidianidad europea. Bajo el influjo de la modernidad estética occidental, la inteligencia rusa de aquel tiempo también se vio arrastrada a aquella búsqueda. El cambio de siglo significó para la vida cultural rusa un rápido cambio de orientación: huyendo de la idea de progreso científico y social hacia las visiones de un orden espiritual completamente nuevo, extático, radicalmente utópico. Este cambio de orientación condujo a un nuevo descubrimiento de Rusia, donde aun perduraban muchas cosas antiguas, no occidentales, bizantinas: la Iglesia ortodoxa, el zarismo y la forma de vida tradicional de los campesinos.
Todo esto lo encarna del mejor modo la obra de Pavel Florenskij, quien fuera sacerdote de la Iglesia rusa ortodoxa y, a la vez, un importante pensador en lo más alto de su tiempo, científico y escritor. Con decisión, se rebeló contra todos los intentos de adaptar la Iglesia ortodoxa a la modernidad y reconciliarla con las tendencias liberales y emancipatorias de su tiempo, así como contra el intento de cuestionar su radical otredad y su meta absolutamente espiritual. La mayoría de los filósofos y escritores rusos estaba en contra de liberar el espíritu del cristianismo oriental de su milenaria sujeción a la letra y al ritual para permitirle actuar en la historia humana. Florenskij insistió en que el espíritu no es separable de la letra, en que no hay ningún contenido oculto que pudiera ser liberado de una “vieja forma”, y en que el ritual no “expresa” algo que pudiera ser expresado de otro modo en determinadas circunstancias, sino que es idéntico con el sentido. Con ello, Florenskij argumenta desde una comprensión del signo, del lenguaje y de la imagen que caracteriza a la vanguardia artística más radical de su tiempo. Para él, el signo es esencialmente material y autónomo. Palabra, imagen y ritual son cosas materiales o procesos que tienen su propia realidad y que no pueden ser reducidas a mera expresión de algo otro: un espíritu, contenido, sentido, etc. Por esa razón, Florenskij rechaza decididamente toda reforma eclesial, social o cultural.
La afirmación de la materialidad y la autonomía de los signos es, al mismo tiempo, el rasgo fundamental de la vanguardia artística del siglo XX. Por regla general, la vanguardia estuvo unida a la pretensión de tomar las imágenes y las palabras y liberarlas de los viejos contenidos para sustituirlos por otros nuevos, o incluso inventar nuevos. Frente a ello, Florenskij defiende la tradición precisamente en cuanto sistema material del lenguaje y no en cuanto sistema ideal de los contenidos. Es decir: lucha por la tradición con argumentos vanguardistas. Florenskij es un postmoderno avant la lettre. Sus famosos textos sobre el ícono bizantino (La iconostasia y La perspectiva invertida) son postcubistas, sino incluso postsuprematistas. Su análisis del lenguaje bíblico y del ritual cristiano-bizantino (Pensamiento y lenguaje) es postfuturista.
El Futurismo es Velocidad, símbolo de la conquista máxia de la civilización
Leyendo los textos de la tradición cristiana oriental, Florenskij se concentra en la interpretación por medio de un análisis parasemántico de las palabras y nombres aislados, autónomos, y al hacerlo vincula explícitamente esa praxis interpretativa con los experimentos con palabras que hacían los futuristas rusos. En distintas ocasiones describe el entero rito de la Iglesia oriental como una especie de obra de arte total, que no puede ser amenazada en ninguno de sus detalles sin que se desmorone irrevocablemente la totalidad. Florenskij es un conservador por razón del principio de responsabilidad estética que ha aprendido de la vanguardia artística.
Veinte años tuvieron que pasar tras la muerte de Florenskij para que sus escritos fueran divulgados por el samisdat y cada vez más leídos. Sobre todo tuvieron una recepción entusiasta en los círculos artísticos: Florenskij abrió para muchos el camino que permitía unir la vanguardia rusa con la tradición reprimida de la espiritualidad rusa, y liberar así la “verdadera esencia” de la pintura y la poesía vanguardistas frente a las aspiraciones del socialismo utópico que condujeron a la vanguardia a la cercanía de la ideología soviética y a comprometerse con ella. Hoy en día, Florenskij es honrado en Rusia como pensador y mártir, y asumido ideológicamente por todos lados: también por quienes quieren comprender y valorar sus convicciones conservadoras, pero no sus preferencias y opiniones estéticas. La obra de Florenskij combate principalmente una interpretación ruso-nacionalista de la tradición cultural bizantina que pervive en la Iglesia rusa ortodoxa. Florenskij tenía una instintiva animadversión contra toda la concepción nacionalista de la fe ortodoxa, porque ésta pondría en cuestión la universalidad del cristianismo bizantino.