EL MILAGRO DEL TERREMOTO DE CONSTANTINOPLA
08 de Octubre de 2020/ 25 de Septiembre de 2020 – Calendario
Eclesiástico
I - FATÍDICO AÑO PARA EL IMPERIO
Durante el reinado del Emperador Romano de Oriente, Teodosio
II (401-450), quién hizo esfuerzos para defender las fronteras del Imperio y
difundir la cristiandad, tuvo bajo su reinado un año fatídico: el 447.
En un proyecto que unió a los dos emperadores romanos de
Oriente y Occidente, se planeaba enviar una fuerza expedicionaria al norte de
África para enfrentar a los pueblos vándalos que habían invadido la frontera
sur del Imperio.
Reunidas las fuerzas en el sur de Italia, aconteció una
nueva invasión de los Hunos en la frontera norte, donde las líneas defensivas
se encontraban desguarnecidas. El temible jefe Atila invadió los Balcanes y
Tracia en el año 447; en tanto, en la ciudad de Constantinopla se producían
fuertes terremotos que asolaron la ciudad.
Un improvisado ejército romano de oriente, fue derrotado por
Atila en la Batalla del Utus. Para evitar mayores flagelos, Teodosio II firmó
un acuerdo de paz con Atila donde tuvo que entregar una fortuna de las arcas
del imperio.
II – UN MILAGRO EN LAS CALLES DE CONSTANTINOPLA
Para ese año, San Proclo, era el Patriarca de
Constantinopla, gran defensor de la ortodoxia frente al nestorianismo.
En sus últimos años de vida, tuvo que afrontar los terribles
terremotos que asolaron a la ciudad de Constantinopla y alrededores. La gente
de la gran ciudad, tuvo que huir al campo aterrados por la situación.
Para tratar de calmar la situación, el Patriarca Proclo
ordenó a su clero a ayudar a la población, y luego convocó a una procesión por
la ciudad para orar por los fallecidos pidiendo la Misericordia del Señor. Según relatan los cronistas que volcaron lo
visto en el menologio griego, mientras iban rezando por las calles el “Kyrie
Eleison”, un niño fue arrebatado por los aires hasta perderse de vista.
Transcurrieron unos instantes de sorpresa, cuando descendió en medio de la procesión.
El niño dio testimonio que escuchó los coros angélicos que cantaban: “Santo
Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal”. Habiendo dicho eso, falleció ante los ojos
de todos. Los presentes repitieron esas palabras, sumando luego “ten piedad de
nosotros”, y los temblores cesaron a partir de ese momento. La región quedo en
paz.
El Patriarca San Proclo, introdujo ese canto en la Divina
Liturgia, denominándolo “el trisagio” (tres veces santo). Años después, el
Santo Concilio de Calcedonia lo incorporará en sus actas.
Hoy, cantado de diferentes formas, e idiomas, es uno de los
himnos mas hermosos de la cristiandad ortodoxa, un regalo de los ángeles.
Compilación: Patriarcal Ateneo San Marcos
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero
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