viernes, 31 de enero de 2020

SAN TEODOSIO EL GRANDE



30 de enero de 2020 / 17 de enero de 2020 – Calendario Eclesiástico

San TEODOSIO EL GRANDE
Emperador de Roma



San Teodosio el Grande (347-395)



I – SUS PRIMEROS AÑOS

El Emperador Teodosio I (Flavio Teodosio), fue el último de los emperadores de origen hispano que rigieron los destinos del Imperio Romano unificado. Nació en la ciudad de Cauca (Segovia) el 11 de enero de 347, siendo hijo del Comandante Militar Teodosio el Viejo, quién sirvió al Emperador Romano de Occidente, Flavio Valentiniano (321-375). El joven Teodosio acompaño a su padre en varias campañas militares, principalmente la que desarrolló exitosamente en Britania (Gran Bretaña) en el año 368. 

En el año 373, Teodosio el Viejo viajó al Continente Africano a ahogar una rebelión contra el Emperador Valentiniano. La misma fue exitosa, pero al conocerse el fallecimiento del emperador (375), Teodosio fue arrestado por una facción disidente y ejecutado en Cartago en el año 376.


II – TEODOSIO RESTAURA EL IMPERIO DE ORIENTE



Representación de la batalla de Andrianopolis (378) donde encuentra la muerte el emperador romano de oriente VALENTE


Al fallecer el Emperador Valentiniano, sus hijos Graciano (359-383) y Valentiniano II (371-392), se hicieron cargo del Imperio Romano de Occidente.  El emperador Graciano reincorpora a Flavio Teodosio al ejército, dándole una tarea de gran importancia: a raíz de la muerte del Emperador del Imperio Romano de Oriente, Valente (tío de Graciano), acaecido en la batalla de Andrianopolis (9 de agosto de 378), lo envía a restaurar el orden militar y social en el oriente. Para ello, el emperador Graciano, en la ciudad de Sirmion (Brescia, Italia) terminará por coronar emperador de Oriente, un 19 de enero de 379, a Teodosio, con treinta y tres años.

En sus primeros años, Teodosio debió sofocar la invasión de los godos quiénes venían empujados desde el Asia por los Hunos, siendo ello lo que llevo al desastre de la batalla de Andrianópolis que se cobro la vida del Emperador Valente.  Luego de reorganizar sus fuerzas con tropas romanas traídas de Egipto, logra Teodosio recuperar Constantinopla en el año 380.  

Continuará los años siguientes y ya durante su reinado como Emperador, realizar acuerdos con los godos para permanecer dentro del Imperio, y en muchos casos, incorporar legiones enteras a  su ejército imperial.




III – HACIA EL SEGUNDO CONCILIO ECUMÉNICO

  1. Respaldo al Concilio de Nicea

Una de sus primeras acciones del nuevo Emperador de Oriente, fue la promulgación de un decreto (27 de febrero de 380) donde el Imperio define el concepto de ORTODOXIA a nivel dogmático, principalmente inspirado por lo decidido en el primer Concilio, celebrado en Nicea en el año 325, convocado por el Emperador Constantino I el Grande. De esta manera, dividió a la cristiandad entre los cristianos ortodoxos y, los herejes y paganos.

Una segunda medida, se dirigió a aquellos que poseían templos cristianos, pero que no comulgaban con el Concilio de Nicea (principalmente aquellos que adherían al arrianismo). Ellos debieron entregar sus lugares de culto a los cristianos ortodoxos, a los “nicenos”. En muchos casos para hacer cumplir ese decreto, tuvo que actuar el ejército para desalojar a los heréticos.

La primera “victima” del decreto, fue el Patriarca de Constantinopla, DEMÓFILO, quién adhería a la herejía arriana, y que en su momento había desplazado con apoyo del Emperador Valente a Evagrio, elegido por los “nicenos”. El emperador TEODOSIO exigió a Demófilo reconocer el Credo Niceno, y al negarse, tuvo que abandonar su cargo en el 380. Para ocupar su cargo, fue convocado Gregorio I Nacianceno, el “teólogo”, quién tuvo participación inicial en el Segundo Concilio Ecuménico, desarrollado en Constantinopla (381). Meses después, por cansancio físico y espiritual, dejará el concilio luego de un discurso que se llevará los aplausos del Emperador. San Gregorio, será reemplazado por NECTARIO DE CONSTANTINOPLA quien cerrará el Concilio Ecuménico y consolidará la ORTODOXIA para el Impero Romano de Oriente.

  1. Concilio de Constantinopla del 381
En el Segundo Concilio Ecuménico, se aprobó la formulación dogmática del Credo, ampliándola, naciendo así el “credo niceno-constantinopolitano”, definiendo la divinidad del Espíritu Santo. Por tal motivo se condenó la herejía del macedonianismo, impulsada por Macedonio de Constantinopla que negaba la divinidad del Espíritu Santo.



Fresco bizantino que representa el Segundo Concilio Ecuménico de 381


Asistentes al Concilio Ecuménico convocado por el Emperador Teodosio, fueron -como hemos visto- el Patriarca de Constantinpla, Gregorio Nacianceno, luego reemplazado por Nectario, el Patriarca de Alejandria, Timoteo, el Patriarca de Antioquía, Melecio. Por su parte, el patriarca de Roma, Damaso I, quién no pudo asistir, tuvo un papel importante en la definición de la divinidad del Espíritu Santo.  Otra de las medidas que comenzarían a iniciar la futura ruptura entre el oriente y el occidente cristiano, fue la decisión de elevar la importancia del Patriarca de Constantinopla para toda la ecúmene cristiana, aseverando en la tercera regla del sínodo: “el obispo de Constantinopla está al lado del obispo de Roma, el nuevo obispo de Roma”. De esta manera, el patriarcado de Constantinopla tendría una “primacía” de honor dentro de los Concilios.

Otra de las consecuencias del Concilio, fue la de impulsar medidas que tenían como objeto ir contra la vida cultural romana, enlazada con el culto pagano. Por este motivo, se prohibieron los tradicionales juegos romanos (394). Los anfiteatros comenzaron a ser cerrados, y las estatuas de dioses paganos que las decoraban fueron cayendo una a una. Estas medidas estuvieron acompañadas por la prohibición de la realización de sacrificios públicos a dioses paganos, prohibición a la adivinación en cadáveres de animales y la utilización de los templos paganos, que pasarían a ser parte de la administración del imperio o para ser utilizados por la Iglesia.

Otras medidas, más de carácter “policial”, fue un decreto del año 390 donde se dictaba la pena de muerte para aquellos que incurrieran en coerción o tráfico de seres humanos para la prostitución. Esta, una política novedosa era profundamente cristiana, contra una costumbre   fuertemente enraizada en el mundo antiguo.

El Emperador Teodosio, lucharía en todo el imperio para prohibir los cultos mágicos y la hechicería, tradiciones degradadas del neo-platonismo que abundaban en toda Europa.



IV – EMPERADOR DE ORIENTE Y OCCIDENTE - La rebelión de Magno Clemente Máximo

En las exitosas campañas de Teodosio el Viejo en Britania y en África, estuvo acompañado por un joven militar hispánico llamado Magno Máximo. Este, al caer en desgracia Teodosio el Viejo, viaja a Britania nuevamente, y se hace proclamar emperador. Posteriormente, inicia una campaña en Francia contra el Emperador Graciano, quién será traicionado y luego asesinado en Lyon en el año 383.



Emperador Romano de Occidente GRACIANO


Esta situación hizo que Teodosio, ya como emperador del Impero Romano de Oriente, iniciara una lucha contra Magno Máximo, principalmente cuando este iniciara una campaña militar contra Italia en el 387.  En el año 388, finalmente sus ejércitos se encontraron en Poetovio (actual Eslovenia) enfrentándose en la Batalla de Saba, donde Magno Máximo fue derrotado y luego ejecutado en Aquileia (Italia).

El triunfo de Teososio marco la unidad de los dos imperios, por última vez en la historia de ROMA. A su muerte, en el año 395, sus hijos Arcadio y Honorio heredarán tanto el imperio de Oriente como de Occidente, y nunca más el mismo encontraría la unidad.


V – IMPERIO E IGLESIA BAJO TEODOSIO

Hasta aquí hemos visto que el Emperador Teodosio en el Imperio Romano de Oriente, realizo importantes reformas religiosas, pero desde una postura “cesaropapista”, esto es: era su propia visión acerca de la Iglesia, la que el impuso. La iglesia constituía para el emperador un apéndice del Estado, una proyección del mismo. A Dios gracias, que opto por la RECTA DOCTRINA (Ortodoxia) y no por la herejía como su anterior sucesor, Valente quién había respaldado el arrianismo.

Sin embargo, su postura chocaría en su sector occidental del Imperio, cuando al enterarse de una sublevación popular en Tesalónica, mal asesorado, ordenó una feroz represión que terminó en una masacre contra ciudadanos griegos, entre su mayoría cristianos, perpetrado por tropas godas -germanas-.

Una de las medidas tomadas por Teodosio, que por entonces se radicó en Milán, Italia, fue la condena hacia las prácticas homosexuales (390), y aconteció que un popular auriga (conductor de carros para carreras en los circos romanos), falto a la ley, al intentar seducir a un sirviente del emperador. El auriga fue puesto preso, provocando una rebelión popular que termina por dar muerte a una autoridad militar del lugar (magister millitum) llamado Buterigo, y otros oficiales.  El cuerpo militar, integrado por godos, no quería dejar a su caudillo militar sin venganza. Operaron para llevar alarmantes relatos al emperador, y este ordenó que el ejército aniquilara la sublevación popular. Se calcula que la masacre se cobró la vida de entre 3.000 a 7.000 personas, y el hecho repercutió en todo el imperio.

Por entonces en la ciudad de Milán, donde residía el Emperador, era obispo San Ambrosio (340-397), quién junto a Agustín de Hipona, Gregorio Magno y Jerónimo de Estridón, es considerado uno de los Cuatro Padres de la Iglesia Latina, Occidental.  San Ambrosio, al conocer la noticia de la masacre de Tesalónica, prohibió la entrada al Emperador a los oficios religiosos. Sin embargo, en lugar de provocar la furia de Teodosio, por el contrario, pidió humildemente ser perdonado públicamente. Llevó varios meses de penitencia pública, hasta que un día sin revestirse con ninguna ropa que afirmara su condición de emperador, se acercó a la iglesia para recibir el perdón de San Ambrosio. De este acontecimiento, San Ambrosio dirá: “El emperador está en la Iglesia, no por encima de la Iglesia". 

Este acontecimiento histórico, revela el difícil equilibro entre el Imperio y la Iglesia, que debe estar en absoluta armonía: el Imperio, velar por la protección de la Fe Ortodoxa, y ser puente -pontifex- entre el pueblo y Cristo. El emperador, no deja de ser una persona, que es parte de la ECLESIA, como bien aseveraba San Ambrosio, y por lo tanto teniendo el cargo mas alto de toda la cristiandad, debía también portar gran humildad cuando el error se presentara.

En este acontecimiento, la Iglesia y el Imperio encontraron un equilibrio, donde ambos debían respetar su papel sin corromper las funciones que representaban y por lo tanto, corroer el rol que ocupaban en el plan de crear un Reino Cristiano en la tierra, y tener un plan de salvación para toda la ecúmene cristiana.



Pintura que representa a San Ambrosio prohibiéndole el ingreso a la Iglesia al Emperador Teodosio


VI – EL EQUILIBRIO ROTO

Como hemos visto en la historia del Emperador Teodosio y su relación con el Obispo Ambrosio de Milán, los extremos de ambas posturas nos lleva, en primer término al “cesaropapismo” y como contraposición al “guelfismo”. Vemos esto.

El “cesaropapismo” es someter la iglesia a los caprichos mundanos del gobernante, y como ejemplo histórico, es la política de los Zares a partir de Pedro 1ª el Grande, cuando este elimina la figura del Patriarca de Moscú (reemplazado por un funcionario zarista), y abraza el “despotismo ilustrado”, germen de la herejía liberal y del Estado Laico. Ese “cesaropapismo” devendrá formalmente, a partir de 1941, en la herejía del “sergianismo”, denominada de esta manera, a causa del Patriarca colaboracionista con el régimen soviético Sergio Stragorodski 1867-1944.  La herejía “Serguianista”, guardo silencio de los crímenes del comunismo, y no protegió a su propio clero de las persecuciones, encarcelamientos, torturas y ejecuciones acontecidas bajo el régimen soviético  instaurado entre 1917 y 1991. En la actualidad (2020), el “cesaropapismo” reaparece con la figura autoritaria del presidente Vladymir Putin, un producto de la nomenklatura soviética sobreviviente.

Como contrapartida, el predominio de la Iglesia sobre el “poder temporal”, una enfermedad propia del occidente cristiano, es el “guelfismo” (nombre de los partidarios de la iglesia enemigos del imperio), que provocaría un cisma entre Religión y la Política, entre la Iglesia y el sistema político. En tanto la primera es guardiana del poder espiritual, la otra es responsable de un poder temporal degradado (doctrina de las “dos espadas” formulada por el Papa Gelasio en el siglo V). Esta ruptura forzada por parte de la Iglesia Romana, favoreció a los enemigos de la cristiandad, dando pie al surgimiento de cismas dentro de la iglesia, y al nacimiento de poderes fuertemente contrapuestos a la iglesia como la masonería especulativa, el liberalismo, el anarquismo, el comunismo,  la social-democracia, entre otros.  Todos estos movimientos, aprovechando la desacralización de la política, terminaría acorralando a la Iglesia y quitándole toda influencia espiritual sobre los ciudadanos en occidente, relegándola a ser un lastimoso “grupo de presión” dentro de la sociedad contemporánea.

Las consecuencias nefastas del “guelfismo”, llevó al mundo a la situación contemporánea: el reino del Anticristo.



Los emperadores bizantinos fueron los primeros monarcas de la historia que tenían plena conciencia de estar limitados por un poder superior, que les obligaba a gobernar respetando ciertas normas. Antes los reyes ponían y quitaban normas a su antojo, guiados por su criterio y prudencia o falta de ella. 
En Bizancio había leyes que provenían de Dios y a ellas incluso los emperadores estaban sometidos, no pudiendo evadirlas.


VII – TEODOSIO, EL SANTO

La Iglesia Ortodoxa, considera a Teodosio un SANTO, en cuanto a su celo por custodiar y promover la ORTODOXIA dentro del Imperio Romano, combatiendo a aquellos que por mas de tres siglos, persiguieron y asesinaron a los cristianos en todo el mundo antiguo.

Su acción en el mundo, consolido lo realizado por San Constantino el Grande, evidenciado en los resultados del Segundo Concilio Ecuménico; asimismo, fue respetado por las autoridades eclesiásticas de su tiempo, adherentes a la sana ORTODOXIA.

Fue manifiesto que Teodosio se arrepintió fuertemente de la masacre de Tesalónica. Fruto de ese arrepentimiento, brindo una ley al pueblo romano, donde nadie debía ser sentenciado a muerte a menos que hubieran pasado 30 días desde la sentencia, plazo en que podrían presentarse pruebas para desestimarla.  Mucho del espíritu de reforma de Teodosio, será continuado por su nieto Teodosio II (hijo del Emperador Arcadio) quién iniciará una compilación de legislaciones romanas, y que serán promulgadas en el 438 en todo el Imperio Romano de Oriente.

En sus últimos años, emprendió una peregrinación a Jerusalén como un ciudadano más. Dice la tradición de la Iglesia, que el Señor le otorgo dones milagrosos. San Teodosio falleció pacíficamente en el año 395, y en el cuadragésimo día de su fallecimiento San Ambrosio de Milán, pronunció unas palabras que permanecerán imborrables en el tiempo: El Emperador Teodosio Iº, fue un gobernante ortodoxo ejemplar.

Fue enterrado en la Iglesia de los Santos Apóstoles junto al monumento de Constantino el Grande.

QUE SU MEMORIA SEA ETERNA


Redacción/Compilación: 
Patriarcal Ateneo San Marcos


Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero


martes, 7 de enero de 2020

FELIZ NAVIDAD



07 de enero / 25 de diciembre de 2019 Calendario Eclesiástico.

HOY ES NAVIDAD




Cumplió la promesa. Vino al mundo para obrar gloriosamente salvándonos para el Padre.

El VERBO se hizo carne para por medio de la carne, el pecado, pierda su poder sobre el hombre, sea abolido, para vencer a ese Adán que nos había llevado a las tinieblas. Su siguiente paso, la RESURRECCIÓN, lo arrancaría de esas profundidades mostrándole el camino a los cielos.

Ese fue el MILAGRO de la NAVIDAD.

En el pasado: es la promesa más esperada, aquella que desciende a este mundo, para caminar entre nosotros.

En el presente: Es la esperanza viva de que sus enseñanzas aniden en el corazón de cada uno.

En el futuro: la alegría de haber transitado el mismo camino que nos enseñó, y abrazar la eternidad.

XRISTOS HA NACIDO!


Archieparquia de la República Argentina
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero



Mensaje de Navidad y Año Nuevo de nuestro Archieparca Metropolita Primaz, 
Su Beatitud JACOB



domingo, 29 de diciembre de 2019

Santos Antepasados - CRISTOPOLIS




29 de Diciembre de 2019 / 16 de Diciembre de 2019 Calendario Eclesiástico

SEMANA DE LOS SANTOS ANTEPASADOS
(Del 24 del 12 al 29 del 12 / Del 11 del 12 al 17 del 12 Calendario Eclesiástico)

Transitando la Pequeña Cuaresma, preparatoria a la Santa Navidad, la Iglesia Ortodoxa celebra la SEMANA DE LOS SANTOS ANTEPASADOS.



El synaxarion (libro liturgico que relata la Vida de los Santos) de dicha celebración nos dice:

"A través de la conexión de los santos Ancestros y Patriarcas, Nuestro Salvador Jesucristo es Él mismo, en cierto modo, el fruto de la fe de Abraham. Entonces, cuando Dios da a conocer su voz a cada uno de nosotros mientras aún estamos en una extraña tierra de pasiones y vanidades mundanas, debemos dejar que Abraham deje sin dudar todo lo que es suyo y seguir el llamado divino con fe hasta que lleguemos a la Tierra Prometida donde, a su vez, podremos dar a luz espiritualmente a Cristo, sembrado en nosotros por la fe y el bautismo, Él tiene que crecer en nosotros a través de las virtudes para brillar a la luz de la contemplación. Somos descendientes de Abraham, "hijos de la promesa" como Isaac, habiéndose convertido en "hijos de Dios" a través de el don del Espíritu Santo, por lo tanto, para ver a Cristo formarse en nosotros ...Entonces, por nuestra parte, seamos antepasados de Cristo y continuemos firmes en la fe, para que podamos celebrar la fiesta de su Natividad, diciendo: Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí ".




CRISTOPOLIS

El primer patriarca de nuestra tradición, Abraham (“padre de muchos pueblos”), nació en Ur Kaśdim (Ur de los Caldeos) una ciudad que se presupone que era del sur de Turquía o, otra hipótesis, sobre el Río Éufrates. Del relato bíblico, surgirán diversos acuerdos entre Dios, Uno y Trino y el futuro Patriarca Abraham. El más importante, es aquel que lo pone como cabeza de un pueblo que habitará una tierra que el Señor les va a señalar, todo ello, si él y sus descendientes se mantienen leales a esa promesa. Ciertamente, el caldeo Abraham fue leal a Dios, pero no su descendencia: conoceremos ese derrotero de traiciones e infidelidades durante el Antiguo Testamento. Finalmente, todo cambió, cuando Nuestro Señor Jesucristo se hace presente entre nosotros, y nos muestra, nos enseña, nos instruye, acerca de ese camino al Reino de los Cielos, a la Ciudad de Dios, como nos decía San Agustín.

En el presente, no hay tierra que conquistar, no hay un premio por ser fiel a Dios, sino una guerra espiritual donde los traidores al pacto, vivirán un mundo de sombras, y aquellos que quieran alcanzar el Reino de los Cielos, harán de este mundo físico, una ciudadela de Cristo, CRISTOPOLIS, que no tendrá fronteras físicas, sino seres humanos que como luces en las tinieblas, guiaran el camino al despertar de las virtudes, y como estrellas, iluminarán los cielos marcando el camino de los demás.

La Tierra Prometida, es la que señaló Cristo, que está en Cristo, y es Cristo.


S.E. Vladyka TEOFANO, Juan M. Garayalde
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero

lunes, 23 de diciembre de 2019

SB Athanasios - Enciclica Patriarcal de Navidad



ENCICLICA PATRIARCAL DE NATIVIDAD DE CRISTO.
SB ATHANASIOS 1º ALOYSIOS (1948-2019)
Escrito en diciembre de 2014



+ Athanasios Iº Aloysios, por la gracia y la misericordia de Dios, Archieparca de Hebrón, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero.


A toda la Iglesia: Gracia y paz del Creador, Gobernador y Sustentador de toda la creación, nuestro Dios y Señor Jesucristo,

Bienaventurados hermanos e hijos;

"Ven a nosotros para sanarnos de nuestra miseria y transformarnos de hijos del pecado en hijos de Dios"
Este evento en la Historia Universal no es indiferente a nuestra vida. Tampoco el interés que despierta en nosotros se limita a las efímeras manifestaciones festivas. Debemos tornar esta nueva situación en algo más serio. El nacimiento de Cristo nos da la posibilidad de vencer nuestra naturaleza mortal y ascender al cielo para vivir con Cristo; hacer las paces con Dios; experimentar su adopción filial; vivir, durante siglos, la inagotable alegría de su amor.

Celebremos, en el espíritu, con ángeles y santos, la buena voluntad de Dios hacia los hombres, y hoy emprendemos una nueva vida digna del llamado del Dios encarnado.

Este evento conmovedor, en la medida en que se aconteció de forma inadvertida y humilde, produjo un gran cambio para el universo y, en particular, para el futuro de cada ser humano. No podemos ignorar su importancia solo porque ocurrió lejos de los principales medios de comunicación, dentro de una cueva humilde e insignificante. Tampoco debemos celebrar el evento ruidosa y superficialmente, como una festividad efímera estacional, sin otra influencia en nuestras vidas que una celebración mundana desenfrenada. Aunque los eventos del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo son invisibles para nuestros ojos humanos corruptibles, hay algunos que, con la gracia de Dios, nos han visto y descrito los eventos más profundos y los cambios místicos que han llegado al mundo.

Celebramos la Navidad con la gran sabiduría de que esta fecha sagrada que Dios nos ha dado a su Hijo unigénito para salvarnos y guiarnos a la vida nueva y santificante, no para pensar que somos dioses o poderosos, porque todo el poder, el honor y la gloria le pertenece al Dios Todopoderoso.

Comienza también un nuevo año, Año Nuevo, Vida Nueva; vida nueva, porque al circuncidar al "viejo hombre" con sus vicios y pasiones, el "cristiano" crecerá en nosotros; nueva criatura, purificada con la Sangre de Cristo, vivificada por Su gracia, para que ya no vivamos, sino que Cristo viva en nosotros. El año que comienza solo tendrá valor si, día tras día, la gracia triunfa cada vez más en nosotros, haciendo crecer la vida de Cristo en nuestras almas y el alma de Cristo en nuestras vidas.

Ninguno de nosotros puede saber lo que nos espera en este año naciente, pero Dios sabe: su voluntad ya ha preparado nuestro camino y todos los detalles de nuestras vidas ya están decididos en su mente.

Amado en Cristo, sé fiel a tus actos y compromisos, no seas hipócrita o mentiroso, sé honesto y verdadero con tus promesas y propósitos hechos con Dios, con su Santa Iglesia y con todos tus hermanos.

No seas extravagante, ambicioso, ni quieras parecer más que tus hermanos, porque todo el honor y la gloria le pertenecen a nuestro Dios y Señor Jesucristo por los siglos de los siglos. Amén.

Los invito a todos a trabajar con amor, honor y honestidad, y a estar siempre atentos a las enseñanzas del Señor nuestro Dios, siempre guiados por el pensamiento de Cristo.

Que todos tengan una Feliz Navidad y un bendito Año Nuevo, con las bendiciones de la Santísima Trinidad. En nuestro Monasterio Catedral de San Pedro y San Pablo, en la ciudad bendita de San Pablo de Piratininga, Estado de Sao Paulo, Brasil.





De tu Padre y Patriarca + Athanasios Iº Aloysios,
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero del Patriarcado Ecuménico Ortodoxo Católico de las Américas, Eurasia, África y Oceanía. (sucesión: San Wolodymyr Iº).

martes, 17 de diciembre de 2019

Himno En la Noche Oscura



PREPARÁNDONOS PARA LA SANTA NAVIDAD

Transitando el período de la Pequeña Cuaresma, acercándonos a la Santa Navidad, el Rvdo. Padre Fernando Rivas Mejias, nacido en la República de Venezuela, y quién actualmente dirige una misión "San Romano el Melodioso" en la República del Ecuador, como parte de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana en Ecuador, realizó la traducción y adaptación al castellano el villancico ortodoxo "En la Noche Oscura" (V. Temnuio Nichku).

Un importante avance en la adaptación de las tradiciones litúrgicas, musicales, de la Santa Tradición Católica Ortodoxa.

XRISTOS SE RODI!



viernes, 13 de diciembre de 2019

SAN ANDRES

SANTO APÓSTOL ANDRÉS

El primer llamado (Pervozvyannii)

13 de diciembre de 2019 / 30 de noviembre de 2019 – Calendario Eclesiástico





I – DE SUS PRIMEROS AÑOS A LA EPIFANÍA

El futuro apóstol era nacido en Betsaida (en hebreo, “casa de pesca”) situada al norte del Río Jordán, recostada en sus orillas.

Ya en su juventud, Andrés tenía una enorme vocación para el servicio de Dios. Trabajaba como muchos en su pueblo, de la pesca.

Su vida se vió alterada al conocer la predicación de San Juan Bautista en las riberas del Jordán. Pronto, se hizo su discípulo más cercano (Ver Evangelio de San Juan). 

Un día, llegaría Jesús, y esté se revelaría ante todos, recibiendo el bautismo del mismísimo San Juan Bautista. Este mismo, recomendará a sus discípulos Andrés y Juan que sigan a Jesús en su peregrinación. De esta manera, Andrés se convertiría en el primer discípulo que acompañó a Cristo.


II – DESPUÉS DEL PENTECOSTÉS

Andrés acompañará a Nuestro Señor Jesucristo en su misión. Estaría acompañándolo en todo su peregrinaje. Estaría presente en la última cena.

Luego de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo, al acontecer el Descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, San Andrés partiría a predicar el Evangelio. Primero marcharía en dirección al norte, a Asia Menor, y cruzaría hacia Macedonia y Tracia, costeando el Mar Negro, llegando a Crime, región norte del Mar Negro. Según las “Crónicas de Néstor”, recorrería también el río Dniepr y según la tradición de la iglesia, llegaría a lo que luego sería la futura ciudad de Kiev, corazón, y fuente de nacimiento de la tradición ortodoxa eslava.


III – EN KIEV

Se detuvo durante la noche en las colinas de Kiev. Levantándose por la mañana, dijo a los discípulos que estaban con él: "¿Ves estas colinas? Sobre estas colinas brillará la beneficencia de Dios, y allí habrá una gran ciudad, y Dios levantará muchas iglesias". El apóstol subió alrededor de las colinas, los bendijo y levantó una cruz. Después de orar, subió aún más a lo largo del Dniepr y llegó a un asentamiento de los eslavos, donde se construyó Novgorod. Desde aquí, el apóstol atravesó la tierra de los varangianos hacia Roma para predicar, y nuevamente regresó a Tracia, donde en el pequeño pueblo de Bizancio, la futura Constantinopla, fundó la Iglesia de Cristo.


IV – EN SINOPE Y PATRAS

En sus viajes, soportó muchos sufrimientos y tormentos por parte de los paganos: fue golpeado y expulsado de varias ciudades. En Sinope (ciudad turca sobre el Mar Negro) lo arrojaron con piedras, pero permaneciendo ileso, el perseverante discípulo de Cristo continuó predicando sobre el Salvador a la gente.

A través de las oraciones del apóstol, el Señor hizo milagros. De los trabajos del santo apóstol Andrés surgieron las iglesias cristianas, para lo cual estableció obispos y clérigos. La ciudad final a la que vino el apóstol llamado primero, y donde se le asignó aceptar el fin de un mártir, fue la ciudad costera de Patras, en la península del Peloponeso en Grecia según relatan los “Hechos de Andrés”.

El Señor manifestó muchos milagros a través de Su discípulo en Patras. Los enfermos fueron sanados y los ciegos recuperaron la vista.

A través de las oraciones del apóstol, el ilustre ciudadano Sosios se recuperó de una enfermedad grave; por la imposición de manos apostólicas fue sanado Maximilla, esposa del gobernador de Patras, y su hermano Stratokles.


V – EL GOBERNADOR AEGEATOS

Los milagros realizados por el apóstol y su ardiente discurso iluminaron con la verdadera fe a casi todos los ciudadanos de la ciudad de Patras. Pocos paganos que permanecieron en Patras, pero entre ellos estaba el gobernador de la ciudad, Aegeatos.

El Apóstol Andrés se volvió repetidamente hacia él con las palabras del Evangelio Pero incluso los milagros del apóstol no convencieron a Aegeatos.

El santo apóstol con amor y humildad apeló a su alma, tratando de revelarle el misterio cristiano de la vida eterna, a través del maravilloso poder de la Santa Cruz del Señor. El enojado Aegeatos dio órdenes de crucificar al apóstol.


VI – PREDICANDO HASTA EL FINAL

Los últimos momentos del Apostól San Andrés, fueron relatados en un texto del siglo IV, “Pasión de San Andrés Apostol”.

El procónsul, Aegeatos, pensó deshacer la predicación de San Andrés, si lo entregaba a la muerte en la cruz, lo que sin embargo el apóstol glorificó. San Andrés aceptó la decisión del gobernador con alegría y con oración al Señor, él mismo fue voluntariamente al lugar de ejecución.

Para prolongar el sufrimiento del santo, Aegeatos ordenó no clavar las manos y los pies del santo, sino atarlos a la cruz. Desde arriba en la cruz durante dos días, el apóstol enseñó a los ciudadanos que se reunieron.

La gente, al escucharlo, con todas sus almas se compadeció de él y trató de bajar al santo apóstol de la cruz. Temiendo un motín de la gente, Aegeatos dio órdenes de detener la ejecución. Pero el santo apóstol comenzó a orar para que el Señor le concediera la muerte en la cruz. Justo cuando los soldados intentaron apoderarse del apóstol Andrés, perdieron el control de sus manos.

El apóstol crucificado, habiendo dado gloria a Dios, pronunció: "Señor Jesucristo, recibe mi espíritu". Entonces un rayo ardiente de luz Divina iluminó la cruz y el mártir crucificado sobre ella. Cuando cesó el resplandor, el santo apóstol Andrés el Primer llamado ya había entregado su alma sagrada al Señor (+ 62).

Maximilla, esposa del gobernador, hizo bajar el cuerpo del apóstol de la cruz y lo enterró con honor.   





VII – RELIQUIAS DEL APÓSTOL

Unos siglos más tarde, bajo el emperador Constantino el Grande, las reliquias del santo apóstol Andrés fueron transferidas solemnemente a Constantinopla y colocadas en la iglesia de los santos apóstoles junto con las reliquias del santo evangelista Lucas y discípulo del apóstol Pablo, el discípulo Timoteo.

En la Catedral de Patras, se encuentran también reliquias como su dedo meñique, un fragmento de su cráneo y pequeños trozos de lo que fue la Cruz bajo la cual fue martirizado. Dichas reliquias en diferentes momentos fueron sustraídas y luego regresadas a su lugar de origen.


Compaginación: Patriarcal Ateneo San Marcos
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el Extranjero

lunes, 9 de diciembre de 2019




FARISEISMO DEL SIGLO XXI



002

Si la caridad se paciente y benigna, quien se irrita y obra con maldad se aparta evidentemente de la caridad; y quien se aparta de la caridad se aparta de Dios, porque Dios es caridad (1 Juan 4,8).

´No digáis que sois templo del Señor´ dice el divino Jeremías (7,4). Y tú no vayas a decir: ´La sola fe en Jesucristo nuestro Señor puede salvarme´, pues esto no es posible si no adquieres con obras de amor hacia Él. En cuanto a la sola fe: hasta los demonios creen y tiemblan (Santiago 2,19)

San Máximo el Confesor