sábado, 14 de marzo de 2026

Venerable AGAPIUS de Vatopedi, Monte Athos

 

VENERABLE AGAPIUS DE VATOPEDI, MONTE ATHOS

Calendario Civil 14 de marzo / Calendario Eclesiástico: 01 de marzo

 




I – EL CAUTIVERIO

 

Corría el Siglo XIII, San Agapio del Monte Athos era un novicio que seguía a un staretz virtuoso y vivía en silencio en la iglesia de la Santísima Trinidad en Kolitsa, dentro de los límites del Monasterio de Vatopedi, en el Monte Athos.  Su vida transcurría en el aprendizaje junto a su guía espiritual. Su felicidad era inmensa.

 

El monasterio, se había construido sobre la costa del Mar de Tracia (Mar Egeo), sobre el golfo de Strymonikos. Un día, caminando por la costa, se alejó de manera imprudente del Monasterio, hasta que se topó con un grupo de piratas otomanos que habían fondeado a pocos kilómetros del Monasterio. No tuvo posibilidad alguna de escapar.


Fue tomado prisionero y enviado a la ciudad de Magnesia del Sípilo (en la actual Turquía).


Fue vendido en un mercado de esclavos y comprado por un productor local, para realizar tareas forzadas, debiendo vivir encadenado para evitar que huyera.  Paso doce años en esa situación.

 

II – EL MILAGRO DE LA LIBERACIÓN

 

El joven Agapius nunca perdió la fe de algún día poder retornar al Monte Athos. Todo momento que podía y cuando el cansancio no lo derrumbaba, rezaba a la Theotokos tal como había aprendido en el Monasterio junto a sus hermanos.

 

Llegó un día en que su oración había sido tan profunda y sentida, que vio sus cadenas deshacerse frente a sus ojos. Se levanto, y encontró las puertas abiertas.   Al principio dudo, pero la Virgen se le apareció y le indicó que era libre para volver al Monte Athos.

 

Agapio luego de muchas vicisitudes, logró cruzar el mar y regresó a su monasterio.

 

III – LA OBEDIENCIA

 

Al llegar al Monasterio de Vatopedi, el novicio corrió a ver su Staretz con una enorme alegría. Al encontrarse frente a él, comenzó a relatarle todo lo vivido. Su Padre Espiritual, luego de escucharlo puso un rostro severo, y le dijo algo que prácticamente rompió el corazón del joven:

 

"Si te liberaste por un milagro, es una bendición. Pero fuiste comprado legalmente por ese hombre. Has engañado al Hagareno (musulmán). Si te fuiste sin su permiso, has cometido una falta. Él nada ha tenido que ver con que un día estabas ahí parado para ser vendido como esclavo”. 

 

Finalmente, el Staretz pronuncio su mandato:

 

“Para que tu conciencia esté limpia ante Dios, debes volver y servirle, a menos que él te libere voluntariamente."

 

IV – EL RETORNO

 

La injusticia y el sufrimiento es parte de la vida de un cristiano. Su dueño, por más injusto que tenga en la forma de tratarlo, había legalmente comprado su vida. En tanto no lo hiciera renunciar a su Fe, el joven Agapius podía servirlo con humildad.

 

Para la vida monástica, la honradez y la palabra dada estaban por encima de la propia libertad física. Esa fue la manera de obrar del anciano Staretz.

 

El novicio Agapius, en un acto de obediencia increíble a su maestro, regresó a la ciudad de Magnesia de Sípilo y se presentó ante su antiguo amo turco. El hombre quedó en shock: nadie que escapa de la esclavitud regresa por voluntad propia.

 


V – LA SUBLIME SABIDURIA DEL STARETZ

 

El joven explicó a su estupefacto dueño, que su Guia Espiritual, le obligaba a ser un hombre de palabra y a no cometer un acto de injusticia hacia aquel que había pagado para que lo sirviera.

 

No podía devolver injusticia a un acto que fue injusto desde el comienzo.

 

El amo turco quedó tan impresionado por la integridad del novicio Agapius, y a la sabiduría cristiana que lo sostenía espiritualmente, que no lo acepto nuevamente como su esclavo.

 

Lo acepto en su hogar, y junto con sus hijos, comenzaron a aprender de él toda la sabiduría del Evangelio. Al poco tiempo, retorno Agapius al Monte Athos, pero no iba solo, lo acompañaba su antiguo amo, y sus dos hijos. Venían a iniciar su camino al catecumenado.

 

Los tres se convirtieron al cristianismo y se hicieron monjes bajo la guía del mismo Staretz que había enviado a Agapius de regreso.

 

Compilación: Patriarcal Ateneo San Marcos

 

 

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