VENERABLE AGAPIUS DE VATOPEDI, MONTE ATHOS
Calendario Civil 14 de marzo / Calendario Eclesiástico: 01
de marzo
I – EL CAUTIVERIO
Corría el Siglo XIII, San Agapio del Monte Athos era un
novicio que seguía a un staretz virtuoso y vivía en silencio en la iglesia de
la Santísima Trinidad en Kolitsa, dentro de los límites del Monasterio de
Vatopedi, en el Monte Athos. Su vida
transcurría en el aprendizaje junto a su guía espiritual. Su felicidad era
inmensa.
El monasterio, se había construido sobre la costa del Mar de
Tracia (Mar Egeo), sobre el golfo de Strymonikos. Un día, caminando por la
costa, se alejó de manera imprudente del Monasterio, hasta que se topó con un
grupo de piratas otomanos que habían fondeado a pocos kilómetros del
Monasterio. No tuvo posibilidad alguna de escapar.
Fue tomado prisionero y enviado a la ciudad de Magnesia del
Sípilo (en la actual Turquía).
Fue vendido en un mercado de esclavos y comprado por un
productor local, para realizar tareas forzadas, debiendo vivir encadenado para
evitar que huyera. Paso doce años en esa
situación.
II – EL MILAGRO DE LA LIBERACIÓN
El joven Agapius nunca perdió la fe de algún día poder
retornar al Monte Athos. Todo momento que podía y cuando el cansancio no lo
derrumbaba, rezaba a la Theotokos tal como había aprendido en el Monasterio
junto a sus hermanos.
Llegó un día en que su oración había sido tan profunda y
sentida, que vio sus cadenas deshacerse frente a sus ojos. Se levanto, y
encontró las puertas abiertas. Al
principio dudo, pero la Virgen se le apareció y le indicó que era libre para
volver al Monte Athos.
Agapio luego de muchas vicisitudes, logró cruzar el mar y
regresó a su monasterio.
III – LA OBEDIENCIA
Al llegar al Monasterio de Vatopedi, el novicio corrió a ver
su Staretz con una enorme alegría. Al encontrarse frente a él, comenzó a
relatarle todo lo vivido. Su Padre Espiritual, luego de escucharlo puso un
rostro severo, y le dijo algo que prácticamente rompió el corazón del joven:
"Si te liberaste por un milagro, es una bendición. Pero
fuiste comprado legalmente por ese hombre. Has engañado al Hagareno (musulmán).
Si te fuiste sin su permiso, has cometido una falta. Él nada ha tenido que ver
con que un día estabas ahí parado para ser vendido como esclavo”.
Finalmente, el Staretz pronuncio su mandato:
“Para que tu conciencia esté limpia ante Dios, debes volver
y servirle, a menos que él te libere voluntariamente."
IV – EL RETORNO
La injusticia y el sufrimiento es parte de la vida de un
cristiano. Su dueño, por más injusto que tenga en la forma de tratarlo, había
legalmente comprado su vida. En tanto no lo hiciera renunciar a su Fe, el joven
Agapius podía servirlo con humildad.
Para la vida monástica, la honradez y la palabra dada
estaban por encima de la propia libertad física. Esa fue la manera de obrar del
anciano Staretz.
El novicio Agapius, en un acto de obediencia increíble a su
maestro, regresó a la ciudad de Magnesia de Sípilo y se presentó ante su
antiguo amo turco. El hombre quedó en shock: nadie que escapa de la esclavitud
regresa por voluntad propia.
V – LA SUBLIME SABIDURIA DEL STARETZ
El joven explicó a su estupefacto dueño, que su Guia
Espiritual, le obligaba a ser un hombre de palabra y a no cometer un acto de
injusticia hacia aquel que había pagado para que lo sirviera.
No podía devolver injusticia a un acto que fue injusto desde
el comienzo.
El amo turco quedó tan impresionado por la integridad del
novicio Agapius, y a la sabiduría cristiana que lo sostenía espiritualmente,
que no lo acepto nuevamente como su esclavo.
Lo acepto en su hogar, y junto con sus hijos, comenzaron a
aprender de él toda la sabiduría del Evangelio. Al poco tiempo, retorno Agapius
al Monte Athos, pero no iba solo, lo acompañaba su antiguo amo, y sus dos
hijos. Venían a iniciar su camino al catecumenado.
Los tres se convirtieron al cristianismo y se hicieron
monjes bajo la guía del mismo Staretz que había enviado a Agapius de regreso.
Compilación: Patriarcal Ateneo San Marcos


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