viernes, 9 de abril de 2021

¿Cuál es el destino de los niños muertos en los abortos? Por Alexei Osipov

 

¿CUÁL ES EL DESTINO DE LOS NIÑOS MUERTOS EN LOS ABORTOS?

 


Por Alexei Osipov

(Teólogo contemporáneo ruso nacido en 1938)

 

—Extraña manera de plantear una pregunta. Me sorprende que se pregunte sobre el destino de los niños inocentes, que no han conocido ni el bien ni el mal, en lugar de preguntar por el destino de la madre que ha cometido un pecado mortal. ¿Acaso pecaron los niños? ¿Acaso actuaron injustamente? ¿Mataron a un ser humano? ¿Por qué se habla de los niños sin pecado? Las fuentes de este falso miedo pagano son bien conocidas. Provienen de los falsos maestros, contaminados por la doctrina católica medieval del llamado limbo. El limbo es un lugar del otro mundo situado entre el paraíso y el purgatorio, en el que según la concepción medieval (la idea del limbo surgió en el siglo XIII) se encuentran las almas de los niños no bautizados. Pero incluso el catolicismo ya no insiste en su pleno perecimiento. El Papa Pío X escribía en el año 1905: “Los niños muertos sin bautizar van al limbo, donde no gozan de la presencia de Dios, pero tampoco sufren “. Y el nuevo Papa Benedicto XVI decidió excluir totalmente la doctrina medieval del limbo de la doctrina religiosa del catolicismo, arguyendo su falsedad. En el documento publicado por la Comisión Teológica Internacional y aprobado por este Papa, se afirma que el concepto tradicional de limbo refleja de manera demasiado limitada la idea de la Salvación. Ahora, según la nueva teoría, las almas de los niños muertos que no llegaron a ser bautizados acaban en el paraíso.

 

Pero algunos de nuestros “maestros” han superado los extravíos medievales de los católicos. Echando fuego por los ojos, aterran a los ignorantes: “¡los niños que no sean bautizados se condenarán!” Es decir, en su opinión, las madres que han cometido conscientemente infanticidio pueden salvarse (si se arrepienten), mientras que los niños inocentes, que no tenían ni voluntad, ni consciencia, están condenados a la perdición. Quizá esta sea la mayor caricatura imaginable de la Ortodoxia.

 

¿Acaso se condenaron todos los niños muertos antes de la llegada de Cristo? ¿Están los niños de nuestros antepasados de antes de la cristianización de Rusia en la gehenna? ¿Están en el infierno los niños de los pueblos no cristianos? ¡No, todos ellos han sido salvados por el Sacrificio de Cristo! El Señor mismo dijo lo siguiente sobre los niños no bautizados: “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como estos es el Reino de los Cielos.” (Mt 19, 14). ¿Quién bautizó a los niños que mató Herodes en Belén, a los justos del Antiguo Testamento, al buen ladrón, a los apóstoles, a la misma Madre de Dios y a numerosos mártires? Y sería “interesante” saber ¿mediante qué rito? ¿Inmersión, ablución, aspersión? ¿Acaso no está claro que el bautismo, al igual que todos los sacramentos, es una ceremonia religiosa de la Iglesia celebrada por el hombre, mientras que el don de la gracia del sacramento lo da el Señor cuando ve un alma capaz de recibirlo? Los sacramentos no son un salvoconducto de entrada a la vida eterna, sino solo un medio de ayuda eficaz para el hombre en su camino a la salvación. Por eso todos los niños difuntos se salvarán, “porque de los que son como estos es el Reino de los Cielos”.

 

Cita:

 

“En cuanto a estos niños, se puede decir que tras recibir el Santo Bautismo se regocijarán y gozarán de una completa felicidad en los cielos por los siglos de los siglos, aunque murieran inesperadamente. Del mismo modo, no debemos rechazar a los niños que nacieron muertos o a los que no hubo tiempo de bautizar. Ellos no tienen la culpa de no haber recibido el Santo Bautismo, pues el Padre de los Cielos tiene muchas moradas, incluidas aquellas en las que estos niños descansarán por la fe y la devoción de sus fieles padres, aunque por los designios inescrutables de Dios no recibiesen el Santo Bautismo. Pensar así no va en contra de la religión, de lo que dan testimonio los Santos Padres en el Sinaxarion, el sábado de cuaresma. Los padres pueden rezar por ellos con fe en la misericordia de Dios”

Hieromonje Arsenio de Athos (Siglo XIX)

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