lunes, 31 de agosto de 2009

Historia del Monte Athos III

LA MONTAÑA SAGRADA
Historia del Monte Athos III

Continuando con el trabajo de Ralph H. Brewster sobre el Monte Athos, transcribimos aquí un fragmento (Apéndice III del libro) donde habla de la Organización y Administración de la Montaña Sagrada. Mucho no ha cambiado al respecto, pero igualmente, necesita una actualización y de ahí, podremos efectuar un estudio comparativo de las transformaciones sufridas en el lugar desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad.


Para los que somos parte de una idea Aristocrática-Sacerdotal y que integramos organizaciones con los mismos principios, como lo son la Orden Bonaria y la Eparquia de Iberia, este tipo de estudios se efectúa a puertas abiertas, puesto que se trabaja en recrear un sistema legal y administrativo tradicional ante tanta complejidad burocrática del mundo moderno. En selecciones anteriores del libro de Brewster, veíamos la simpleza bajo la cual los monjes de Athos dependían directamente del Emperador de Bizancio, y no casualmente fueron sus años de mayor esplendor. Hoy, existen múltiples instancias entre la dirigencia política y la administración concreta de la República del Monte Athos.

La masificación e igualación del ciudadano hacia lo que es menos, desmembrado, aislado, obliga a crear una estructura burocrática desde el Estado que le sea puente, ahogando con sus procedimientos a los seres humanos. Perseguimos la misión de restaurar la simpleza y honorabilidad del trato con aquellos que son parte de nuestro imperium.



“SEIS MIL BARBAS DE ATHOS” de Ralph H. Brewster
(Edit. Espasa Calpe, 1949, Buenos Aires, Argentina)


“Los veinte monasterios soberanos de Athos son autónomos y fiscalizan sus propios asuntos de toda clase. Y es a ellos a quienes pertenecen todas las tierras de Athos.

Pero, como se ha explicado ya, existen dos tipos de monasterios: los cenobíticos y los idiorrítmicos. Actualmente, once de los monasterios se atienden a la regla cenobítica, más antigua. El jefe del monasterio es el abad, que debe ser un hombre de cultura general. Pero sólo es árbitro absoluto en los asuntos espirituales. En los administrativos y económicos, debe obrar en consulta con dos o tres epitropos, que son elegidos anualmente por los ancianos (Ierondas), elegidos entre sus propios miembros. Ciertas cuestiones requieren el consentimiento de todo el cuerpo de ancianos, en tanto que sólo toda la asamblea de monjes puede resolver los cambios en la política general.

Los monasterios idiorrítmicos no son gobernados por un abad, sino administrados por los epitropos, que son los funcionarios ejecutivos. Los eligen anualmente los “superiores” (Proestamenoi), entre sus propios colegas. Los “superiores” comprenden alrededor del diez por ciento del monasterio y tienen derecho a aceptar por opción a nuevos miembros. Sólo ellos tienen voz en la administración, y el gobierno es, por lo tanto, oligárquico. La clase administrativa recibe sueldos por su labor.

Por toda una mitad de los monjes de la Montaña Santa no vive en los monasterios. Hay una gran variedad de otras formas de vida. De ésta, las más importantes son las “aldeas monásticas” (suites). Cada una depende del monasterio sobre cuya tierra están construidas. Una aldea monástica puede ser idiorrítmica o cenobítica, sin sujeción a la norma seguida por la casa progenitora. Cada clase de aldea monástica, empero, es regida por un prior, el Dikaios, y la principal diferencia administrativa es simplemente que el prior idiorrítimico es elegido por un año, no por toda la vida.

Actualmente, hay doce aldeas monásticas dispersas sobre la Montaña. La mayoría consisten en casitas separadas, próximas a una iglesia central y sin ningún muro circundante. Realmente, parecen aldeas. Pero dos o tres de ellas, el “Serrallo”, por ejemplo, son grandes conjuntos a guisa de monasterios y en algunos casos más grandes que las casas progenitoras. El monasterio fiscaliza la elección de los funcionarios. Asimismo, les alquila directamente las casas de la aldea monástica a los monjes.

Una unidad menor aun es el “kellion”, una pequeña cabaña a la cual se halla agregada habitualmente una parcela de terreno, alquilada, directamente, por tres o a lo sumo seis monjes, al monasterio dueño el terreno. En la Montaña existen más de doscientos “kellia”.

Además, hay “Kalyvae”, pequeñas cabañas aisladas, para uno o más monjes; “Kathismata”, viviendas menores aun, y “Hesychasteria”, moradas que están principalmente en sitios apartados y de acceso peligroso. En el caso de estos dos últimos tipos, el monasterio está obligado a proporcionarles pan a sus pupilos.

La Montaña Santa es gobernada por dos cuerpos: la Comunidad Santa (Koinotis), y la Epistasia , cuyos miembros residen permanentemente en Karyes. La Comunidad Santa consiste en veinte miembros, elegidos anualmente, uno por cada monasterio, y se reúne tres veces por semana. Es el cuerpo legislativo y tiene el deber de conservar la tradición, de zanjar las disputas entre los monasterios, de actuar como tribunal de apelaciones y de conservar la paz, etcétera. Su misión son los informes de interés general que se presentan al gobierno griego o al patriarca.

La Epistasia es el cuerpo ejecutivo. Está formado por cuatro miembros, cada uno de los cuales guarda una parte del sello oficial de Athos. Los veinte monasterios están divididos en cuatro grupos de cinco, uno de los cuales fiscaliza la Epitasia cada año. El jefe de la Epistasia es, al mismo tiempo, el presidente de la Comunidad Santa.

Al efectuar su labor, la Epistasia , tiene a sus órdenes una guardia local. En caso de necesidad, sin embargo, puede llamar en su ayuda a la policía del Estado.”

En una bahía del Monte Athos se levanta uno de los milenarios Monasterios


Comentario:

Existen dos elementos claramente diferenciables en la forma en que Athos se organiza: un elemento económico (el monasterio idiorritmico y sus epitropos) y un elemento espiritual (el monasterio cenobítico y su Abad). Ciertamente, los monasterios idiorritmicos han logrado importantes avances en cuando a comodidades, y su relación con el mundo exterior; sin embargo, en tiempos en que la economía no les ayudaba la crisis los obligaba a volver a la forma primitiva de organización cenobítica.

Por otro lado, los monasterios cenobíticos tienen una predisposición a ser mas cerrados en relación a los visitantes (en el libro mencionado, hay casos que lo ejemplifican). Las reglas monásticas son mas respetadas en un monasterio cenobítico que en un idiorritmico que debe adaptar las reglas a una diferente organización económica.

Por último, y en referencia a lo anterior: las reglas monásticas no son normas arbitrarias, sino que fueron creadas por personas que en su gran mayoría fueron iluminados por el Espíritu Santo; por lo que los cambios acontecidos en las mismas, merman en mayor o menor medida la santidad bajo la cual fueron formuladas.

Xristos Anesti!
++Mons.Teofano

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