jueves, 25 de febrero de 2010

Alma vs. Cuerpo en el Combate Espiritual


ALMA VS. CUERPO
EN EL COMBATE ESPIRITUAL


Introducción

A la gran comunidad cristiana le surgen preguntas sobre la religión. Se suele leer en los tiempos actuales la Santa Biblia que antes era privilegio de unos pocos que lograban acceder a esos escasos ejemplares que existían en tiempos medievales; pero también pocos eran los que sabían leer y menos aún aquellos que interpretaban con sabiduría los capítulos de la misma.

Hoy la Biblia esta al alcance de todos. Su alo de misterio sacro, se perdió.

Antiguamente se intento que su lectura sea guiada por personas idóneas, más no era para entonces lo adecuado dejar a la libre interpretación, puesto que la herejía era producto del error de interpretación de las Santas Escrituras, las cuales a veces no sólo provenían de personas comunes, sino de emperadores, papas, patriarcas, teólogos de la Iglesia , que luego llevo a cismas y guerras dolorosas. Construir el Reino de los Cielos en la Tierra nunca fue una tarea fácil....

A diferencia de otras religiones.. ¿Por qué el cristianismo padeció tantos problemas para unificar una teología única para todos sin caer en la herejía y el cisma?. La respuesta desde el punto de vista teológico, es que a diferencia del Antiguo Testamento o el Corán que reúnen compilaciones de normas jurídicas y sacramentales de los que no se puede discrepar demasiado, el Nuevo Testamento es a consideración de muchos especialistas en religiones, una obra netamente esotérica donde lo expuesto no tiene un significado lineal, sino que hay que profundizar en la obra para traducir la forma simbólica bajo la cual esta mayoritariamente escrito. Ejemplo de ellos son las parábolas del Evangelio que han requerido una gran cantidad de obras de teólogos que han brindado luz a las mismas. Asimismo, al estar escrito en varios idiomas, las traducciones no son siempre acordes a los significados y sentidos otorgados por quienes lo escribieron en un tiempo y lugar determinado.

A continuación trataremos conceptos básicos tomando como referencia los escritos de los Padres de la Iglesia, parte fundamental de la teología que todavía hermana al “Oriente” de la Ortodoxia y al “Occidente” del Papado.


EL COMBATE ESPIRITUAL



“El alma es asediada, sitiada por los malos espíritus y encadenada a las tinieblas. Ese círculo de tinieblas le impide orar como ella querría; está invisiblemente encadenada y sus ojos interiores ya no ven. Pero cuando ella se dedica a la oración y orando se esfuerza en la sobriedad, entonces comenzará, gracias a esta oración, a desprenderse poco a poco de esas tinieblas. Aprenderá que existe en el corazón otra guerra invisible, un combate de pensamientos impuros inspirados por los espíritus de malicia (…) El espíritu ocupa su lugar manteniéndose firme en la virtud y la sobriedad” (1)

Filoteo el Sinaita


No escasean las tradiciones que consideran al cuerpo humano como un elemento impuro, y el cristianismo en algunas de sus vertientes también lo ha considerado así. Podemos encontrar escritos a lo largo de su historia pasada y presente acerca de que el mismo es una “prisión del alma” y en tanto este sea dominado por las pasiones lo alejan de Dios y lo hace vivir en el pecado. Se llego en algunos casos a los extremos de negar el cuerpo, anularlo y de hasta flagelarlo para que el alma logre librarse de su dominio.

Leamos por ejemplo lo que nos dice Antonio el Grande (250-356 aprox.) :

“El cuerpo unido al alma sale de la oscuridad del vientre a la luz. Pero el alma unida al cuerpo permanece atada a las tinieblas del cuerpo. Es conveniente, pues, odiar y castigar al cuerpo en su calidad de enemigo y adversario del alma.” (2)



San Antonio el Grande


Para teólogos como Leoncio de Bizancio (475-543), cuerpo y alma son cosas enteramente distintas, y la unión de ambas es obra de Dios. Poseen dos naturalezas diferentes pero en el hombre hacen una hipóstasis, o sea, un individuo, una persona, un ser particular y propio. La hipóstasis es un conjunto de “accidentes” (el concepto aristotélico) que terminan conformando una unidad. De esta manera para el teólogo bizantino, Cristo es una hipóstasis que une la naturaleza divina con la humana, formando un solo individuo.

Entonces, rechazar el cuerpo es rechazar a la hipóstasis Hombre tal como Dios lo ha creado.

Tanto el cuerpo como el alma al unirse no pierden su naturaleza: la primera es mortal, la segunda es inmortal. Esta última, por sus características, sufrirá de aquello que afecte al cuerpo. Los elementos sensibles que dan vida al cuerpo, como la sensación de sed, hambre, deseo sexual, cansancio, todas han de ser reguladas por la voluntad del individuo y la misma está indefectiblemente ligada al alma. Nos dice Antonio el Grande: “El exceso de comida y gula excitan en los hombres las pasiones de la malicia”(3). Por su parte, San Máximo el Confesor (580-662) nos dice que los sentidos que posee el cuerpo pueden engañarnos, y las sensaciones tienen un origen irracional, puesto que reaccionan al medio que lo rodea. Para que ello no sea así, cada acción debería ser guiada por la inteligencia/intelecto que es atributo del alma, la cual capta el mundo sensible tal cual es. (4)



Icono de San Máximo el Confesor


Nos dice Isaías el Anacoreta (370): “Cuando el intelecto mantiene los sentidos del alma alejados de la voluntad de la carne, entonces, si Dios ve las turbias pasiones arrojarse sobre el alma para dominar los sentidos con el pecado y oye al intelecto gritar ininterrumpidamente en secreto, pidiendo ayuda, Dios acude, disolviendo todo de un solo golpe” (5)

Recordando las palabras de Cristo, Isaías el Anacoreta sabe que bajar la guardia en la práctica hesicasta equivale a perder todo lo que el intelecto a logrado en su camino a unirse a Dios:

“Por eso, estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor. Fíjense bien: si un dueño de casa supiera a qué hora lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecerá despierto para impedir el asalto de su casa. Por eso, estén alertas, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos piensan”. (6)

Cumplido el hesicasta nos dice:

“El monje debe cerrar todas las puertas de su alma –es decir, los sentidos- para que éstos no lo induzcan a caer. Si el intelecto ve que no es dominado por nada, se prepara para la inmortalidad, recogiendo sus sentidos y convirtiéndolos en un solo cuerpo”. Y agrega: “Si el intelecto se ha liberado, la barrera que existe entre éste y Dios se va”.- (7)


Para San Máximo, la inteligencia es la parte razonadora del alma, y es a través de ella con la cual se inicia el verdadero camino el conocimiento de Dios. Todas aquellas cosas del mundo sensible que impactan sobre el cuerpo, deberá ser tomado por la parte racional del alma y de esta manera lograr la armonía de la hipóstasis cuerpo y alma.

Como hemos visto, cuando el alma se deja enturbiar por el mundo externo se hunde en la ignorancia y el pecado.

Logrado entonces el alma encolumnar al cuerpo hacia fines superiores, hace entrada ahí el Espíritu Santo, y el hombre solo debe dejar guiarse por este a partir de una ascesis, o sea, el método de adquisición de la verdad, el perfeccionamiento de la vida cristiana.

El inicio del combate espiritual es el punto de partida que delimita claramente aquello que lleva a la evasión y aquel camino que enfoca en el objetivo de realizar el Reino de los Cielos en uno mismo. Filoteo el Sinaita (s. XII) nos dice: “Busquemos el reino de los cielos en el interior del corazón y encontraremos seguramente la perla puesto que hemos purificado el ojo de nuestro espíritu”. Luego agrega: “Se desarrolla en nosotros un combate más arduo que la guerra visible. El obrero de la santidad debe, animosamente, correr en espíritu hacia la meta para conservar perfectamente en su corazón el recuerdo de Dios, tal como se hace con una perla fina o una piedra preciosa”. (8)

Tomando el camino del combate espiritual, el hombre se hace digno de sentir fluir en él al Espíritu Santo, el cual irá revelando el conocimiento de Cristo quien se hace hombre para hacernos dioses. El camino, la teosis, es asimilar la naturaleza divina, tal como Cristo hizo con la humana para venir a salvarnos del error y mostrarnos el camino del retorno.

Xristos Anesti!

Mons. Teofano


El descenso del Espíritu Santo es el capitulo que cierra las enseñanzas/misterios legados por Cristo



NOTAS:
1 – Filocalia Vol. 2 Ed. Lumen 2003 – Buenos Aires Pag 413-414.-
2 - Filocalia Vol.1ro. Ed. Lumen 2005 – Buenos Aires - Pág. 76.
3 – Idem ant.
4 –Existen sin embargo excepciones, como la "ira esencial" que rechaza todo tipo de seducción de origen demoníaco.
5- Filocalia Vol. 1ro. Lumen 2005 – Buenos Aires – Pág. 91-92.
6 – Evangelio Según San Mateo - Capítulo 24, 42-44.- La Biblia Latinoamericana Ed. San Pablo – España 1994.
7 - Filocalia Vol. 1ro. Lumen 2005 – Buenos Aires – Pág. 90
8- Filocalia Vol. 2 Ed. Lumen 2003 – Buenos Aires Pag. 415.-

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