sábado, 12 de mayo de 2012

Visita a la Catedral Metropolitana - Parte I

Visita a la Catedral Metropolitana en Semana Santa
Rvdo. Diacono Pilatus

Parte I

Jueves Santo en la Catedral Metropolitana de San Pedro y San Pablo de la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el exterior - Patriarcado de las Américas, Eurasia, África y Oceania Sucesión Sto. Wolodymir - Sao Paulo - Brasil


La noche de la traición de Judas Iscariote –el pasado Miércoles Santo- una tormenta terrible –que incluyó granizo, tornados, desbordes de arroyos y dejó un saldo de 14 muertos y muchos más heridos- azotó a la megalópolis cosmopolita y secularizada bajo la cual se hallan los restos de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Para esas horas estaba programado el vuelo que me llevaría a San Pablo, ciudad donde mora S.B. Moran Mar Athanasios I, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el exterior, responsable y ejecutor de mi ordenación diaconal, en el marco de una visita que le debía por no haber podido asistir al Santo Sínodo desarrollado en enero último. Pese a la demora y con la absoluta humildad que lo caracteriza, me recibió en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, junto al Arcipreste Fabiano. Era ya Jueves Santo por la mañana y luego de preparar la iglesia Catedral de San Pedro y San Pablo para la solemnidad del día, a las 18 la Orden de los Padres Eucarísticos dio por comenzado el oficio extralitúrgico de Vesperales –una serie de letanías, oraciones y cantos ortodoxos antiguos para adorar a Dios, darle gracias e implorar su protección durante la noche- en el cual tuve el honor de participar.

Jueves Santo - Bendición de los Santos Óleos - En la imagen, SB Moran Mar Athanasios portando la Luz del Mundo mostrandola a los cerros de Sao Paulo.


Bendición de los Santos Óleos - A la izquierda, el Arcipreste Fabiano, en el centro, SB Moran Mar Athanasios y S.E.R. Mar Jacob. A la derecha, Diacono Alexis.

Bendición de los Santos Óleos

El Diácono Pilatus es ungido con el Sagrado Óleo


A continuación, Nuestro Patriarca celebró la Divina Liturgia de la Institución de la Eucaristía durante la cual exorcizó y bendijo el Santo Crisma junto a los dos obispos que lo asistieron –S. E. R. Mar Jacob y S. E. R. Elías-, salteando la parte del “Mandatum” o Lavatorio de pies tradicional por no hallarse presentes doce miembros del clero en total, debido a que su investidura patriarcal le impide lavar los pies de los cristianos que no hayan recibido al menos una ordenación sacerdotal. Finalizada la Divina Liturgia, se organizó una solemne procesión con cirios encendidos para llevar el copón con la prósfora consagrada para la solemnidad de Viernes Santo, y, luego de guardarlas en la sacristía, se produjo una suerte de “despojo de los altares” ortodoxo, mediante el cual las cortinas de las puertas laterales del altar y todo el ajuar litúrgico, excepto los íconos y la cruz, conforme a las rúbricas ortodoxas, quedaron cubiertos de verde, el color prescrito para la Cuaresma.


Inicio de la ceremonia del Viernes Santo - En la imagen, SB Moran Mar Athanasios portando el turibulo

El Rvdo. Diacono Pilatus dando las lecturas del Viernes Santo

Inicio de la procesión - La cruz es portada por SB Moran Mar Athanasios

SB Moran Mar Athanasios avanza hacia el Altar con la Santa Cruz secundado por el Arcipreste Fabiano


Por piedad cristiana, Papi Ristim –nuestro Padre Principal, en nuestro idioma litúrgico eslavo eclesiástico- toleró la práctica romana de exhibir una imagen de Nuestro Señor difunto, a la cual se la situó en una mesa cercana a las escalinatas pero del lado de los laicos y se la revistió con flores violetas. A la hora nona –las tres de la tarde-, hora de la muerte del Salvador nuestro, con las Puertas Santas cerradas, descalzo, sin más vestimenta que la sotana y de cara al pueblo, con todo el clero presente, ofició las solemnidades litúrgicas que desde tiempos muy antiguos lleva a cabo la Iglesia católica y apostólica, las cuales encierran toda la tristeza fúnebre que implica el día más trágico de la Historia. Este día no hay Divina Liturgia, propiamente dicha; no hay sacrificio. Entonces se sucedieron las lecturas bíblicas y el canto de la Pasión; las súplicas solemnes y universales por las que se ruega por la unidad y defensa de la Santa Madre Iglesia, por los Santos Patriarcas ortodoxos, por el clero, por los fieles, por las autoridades civiles, por los catecúmenos y por la conversión de todos los herejes, cismáticos, infieles, paganos y judíos a la Fe verdadera, haciendo profundas metanías en cada intención; la adoración de la Cruz –que fue llevada a cuestas por el mismo Patriarca desde la entrada del templo mientras entonaba “Ecce lígnum”- y el posterior canto de los bellísimos Improperios -quejas amargas del Señor contra su pueblo deicida- y del himno “Pange, lingua gloriósi”, y por último la comunión del clero y los fieles de los panes consagrados la noche anterior.

Continuará…



Llegada al Altar


Postración frente la Santa Cruz del Viernes Santo por parte del Clero


Los fieles postrandose frente a la Santa Cruz




Comunión con los Dones Presantificados


Xristos Anesti!
Rvdo. Diacono Pilatus
Iglesia Ortodoxa Bielorrusa Eslava en el exterior
www.panaghia.org.br

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