viernes, 23 de enero de 2009

San Pacomio - Monaquismo comunitario


San Pacomio
(287-346)

Fundador del monaquismo comunitario


De padres paganos, San Pacomio el Grande nació en Latópolis (Esneh) en Egipto en el siglo IV. En su servicio militar, durante una campaña pudo conocer la generosidad cristiana en las cárceles y tuvo el deseo de hacerse cristiano y efectivamente después de finalizar su servicio en el ejército se hizo bautizar. Recibió el habito monástico del anacoreta Palamón. Tras haber conocido la vida monástica en el desierto de Tebaida, Pacomio eligió para futuros esfuerzos un lugar solitario al lado del río Nilo, conocido por el nombre de Tavenna. Allí a san Pacomio le surgió la idea de fundar comunidades de monjes (año 320). En una isla del Nilo en Tavenessi, construyó un monasterio, donde los que lo desearan podían esforzarse y vivir conjuntamente. Las noticias acerca de san Pacomio pronto fueron conocidas y atrajeron muchos discípulos y su monasterio no pudo seguir albergando a todos los que desearan establecerse en él. Por ello san Pacomio debió fundar varios nuevos monasterios cercanos entre sí a las orillas del Nilo y también estableció un monasterio de mujeres en la orilla opuesta del Nilo, en donde se alojó su hermana.



San Pacomio introdujo las primeras reglas de convivencia monásticas en los monasterios que él fundó. Toda la comunidad de monjes, dividida en 24 clases según el nivel de desarrollo de su vida espiritual, se encontraba bajo la guía de un abba común. Cada monasterio tenía sus principales, que se llamaban superiores o abades. Ellos se encontraban bajo la autoridad del abba principal y le comunicaban acerca del estado de sus monasterios. En los monasterios también había ecónomos con ayudantes, que se ocupaban de la parte material. Los superiores debían ser ejemplos de la vida monástica para el resto de la hermandad. Bajo la guía de sus superiores los monjes debían pasar su tiempo en oración, en la lectura de libros de contenido espiritual, especialmente las Sagradas Escrituras, y en el trabajo. Se celebraban Servicios dos veces por día — de día y de noche. Los monjes a una señal establecida se juntaban en la iglesia humildemente y en silencio, leían las Sagradas Escrituras y oraciones, cantaban salmos. Los domingos comulgaban los Santos Sacramentos. Además los monjes debían orar individualmente antes de ir a dormir y después de levantarse. Después de la oración o del Servicio Divino el superior conversaba con los hermanos acerca de la vida cristiana. Los monjes leían en sus celdas en el tiempo libre no destinado a la oración y al trabajo. Los libros los recibían de la biblioteca del monasterio de manos del ecónomo.



En la imagen, la Cruz adoptada

por San Pacomio en el Siglo IV


Ellos trabajaban la tierra, hacían jardines, trabajaban en las herrerías, en los molinos, en talleres de curtiembre, en carpintería, hacían telas, tejían canastas. Salían al trabajo en orden y en silencio detrás de su superior. El silencio se observaba en todo momento. Todas estas obligaciones debían ser cumplidas por los hermanos en completa obediencia. Sin el permiso del superior ninguno de la hermandad no sólo no podía salir del monasterio sino que ni siquiera podía comenzar un nuevo trabajo. Todos ellos llevaban una vestimenta igual y muy sencilla. La vestimenta interior era de lino — una camisa sin mangas y la de arriba de cuero, sobre la cabeza un gorrito de pelo y sandalias en los pies. Esta vestimenta no se la sacaban nunca, ni siquiera para dormir. Los monjes de Pacomio no tenían camas para dormir sino solo asientos entre dos paredes y sólo se les permitía tender una estera. Se levantaban mucho antes del alba. Su alimento era de lo más simple y una única vez al día, comúnmente al mediodía. Se alimentaban de pan, aceitunas, queso, verduras y frutos. Los sábados y domingos se le ofrecía cena. Comían todos juntos y en silencio.

En las reglas establecidas por el abba Pacomio el desinterés hacia los bienes materiales era uno de los principales votos de los monjes. Al monje que entraba en la comunidad no se le permitía traer consigo ninguna pertenencia y hasta las ropas mundanas del ingresante eran entregadas a los pobres del mundo exterior. El trabajo realizado por un monje no le pertenecía sino a toda la comunidad. Todo lo indispensable para la vida lo recibían de los recursos comunes del monasterio. Los ecónomos le proveían a los hermanos los alimentos y la vestimenta producto de lo preparado en el monasterio o bien de lo comprado afuera con el dinero obtenido de la venta de lo trabajado por los hermanos. Para que estas reglas fueran cumplidas san Pacomio estableció que el ingresante a la comunidad fuera aceptado no sin antes ser sometido a como mínimo un año de prueba.


El Río Nilo al anochecer - Un lugar que sirvió al nacimiento de la vida monastica cristiana en Oriente y Occidente


La comunidad monástica fundada por san Pacomio alcanzó los 7 mil monjes en vida del santo y cien años después contaban con 50 mil. El estilo de vida monástico (tanto el solitario como el comunitario) pronto se extendió por todo Egipto y pasó a otros países. Así, Amón fundó la comunidad de los habitantes del desierto en la montaña de Nitrios y el desierto que está en su ladera y Macario el Egipcio — en el desierto de Ermita, donde se consagraron muchos eximios monjes. Hilarión, el amado discípulo de Antonio, llevó el estilo de vida monástico a su tierra natal Palestina, donde cerca de Gaza fundó un monasterio. Desde aquí se difundió la vida monástica a toda Palestina y Siria.

Xristos Anesti!
Fr. Teofano +

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